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19 de octubre 2007 - 00:00

Aranovich transforma todo material en arte

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La nueva exposición de Claudia Aranovich vuelve a demostrar el talento de la artista para trabajar y combinar todo tipo de materiales, muchos de ellos no tradicionales.
Claudia Aranovich, artista visual especializada en escultura e instalaciones, se caracteriza por su permanente investigación acerca de materiales no tradicionales y la renovación del concepto de una disciplina asociada a la conformación de objetos tridimensionales. Un vastísimo currículum de becas, subsidios, residencias tanto en nuestro país como en el exterior (especialmente Inglaterra y Estados Unidos), obras en colecciones públicas, exposiciones individuales y colectivas, jalonan la trayectoria de esta artista que expone actualmente «Natural-Artificial» en Galería Empatía (Carlos Pellegrini 1255, hasta el 16 de noviembre). Su obra está íntimamente ligada a formas orgánicas realizadas en resinas que, desde, sus comienzos, imponían su presencia tanto en el ámbito cerrado de una exposición en museo o galería como en el abierto de un terreno apto para obra pública. Recordamos « Plantación de Corazones» (1992) en el jardín del Museo Larrreta, « Caparazones» (1997) Centro Cultural Borges, o «Conos de la Sabiduría» (1996), Museo Nacional de Bellas Artes, transparentes, iluminados desde su interior.

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Aranovich ha combinado resinas, madera, hierro, ha incluido ramas y semillas en la resina poliéster que las cobijarán para siempre, una manera de aprisionar o más bien, conservar algunos vestigios de la Naturaleza. Su actitud osada la ha llevado a experimentar con los vidrios de los parabrisas que quedan hechos trizas y que recubre con resinas, formas en general esféricas, por ejemplo, « Futurama» realizadas en 2005 y 2006. Esta osadía quedó confirmada cuando lanzó una instalación flotante «Esferas de Luz» en la vastedad del Canal de Beagle con motivo de la Bienal del Fin del Mundo, pero esta acción relevante quedó trunca por la incultura y el vandalismo.

Según la artista «la realización de obras con materiales opuestos sucede al mismo tiempo y una síntesis de ello se encuentra en las cajas de resina en las que encapsulé panales, cactus, pelo de caballo», tambien la palabra con la que expresa su sentir.

En la exposición hay tallas en madera y metal de 1993/94 «Eclosión» o «Semilla» (2007), talla en cedro y raíces fundidas en bronce que muestran ese ir y venir por la organicidad primera de su quehacer. Pero Claudia Aranovich continúa investigando y sigue, en cierta forma, lo expresado en una ocasión por Tony Cragg cuando se refirió hace ya mucho tiempo, a la abrupta expansión de los materiales legitimados como medios escultóricos: «Puedes usar cualquier cosa para hacer arte, pero el problema es ¿qué queremos expresar con ello?, ¿qué queremos hacer?».

Destacamos «Mediterráneo» (backlight de duratrans en tronco de cedro), donde se atreve a incluir una fotografía, o cuando realiza impresiones fotográficas en chapas de acero inoxidable «Imágenes de lo Natural», paisajes casi tenebrosos.de muy reciente ejecución,

Coincidentemente con esta muestra y entre las actividades culturales de Expotrastiendas se presenta mañana, a las 16.30, el libro «Claudia Aranovich y el Terreno de Arte Experimental». Un relato y reflexiones de un ciclo exitoso y testimonial que tiene sus raíces en «Esculturas en el Jardín del Museo Larreta» creado en 1992 por Nelly Perazzo.

El ciclo creado por Aranovich convocó en 2002/03/06 a diversos artistas instándolos a explorar nuevos medios y crear objetos pensados para un espacio al aire libre, un hecho estimulante que se realizó en el Museo Irurtia y en el Centro de Museos (ex Confitería Munich) frente a la Costanera Sur.

  • Odell

    La obra de Odell es de difícil clasificación. No puede describírsela porque las palabras se atropellarían para intentarlo, además creemos que esta acción negaría ese secreto que las posee. Odell despoja a su material de toda materialidad: tierra, trapos, papeles, cartones, colores, líneas.

    Hace más de 10 años que su nombre sólo aparece esporádicamente. «Entrar y salir del mundo de las imágenes, replegarse, nutrirse, abrirse, cerrarse, ahondar abismos» es toda una declaración contenedora de una gran espiritualidad, ausente de la trivialidad reinante, de la «obligación» de mostrar no importa qué. Sólo sutileza en las texturas, en aquello que queda despues de haber la artista dejado sus huellas, es decir, un puente de enlace con su pensamiento. La nueva exposición de Claudia Aranovich vuelve a demostrar el talento de la artista para trabajar y combinar todo tipo de materiales, muchos de ellos no tradicionales.


    La obra de Odell es atemporal, de una ilimitada subjetividad, está al margen de lo novedoso, sólo intenta y lo logra, que dejemos de lado toda banalidad para sí dejarnos llevar por la belleza que emana de estas formas transparentes que se disuelven.
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