«Samoa» es un experimento cinematográfico de enormes
rigurosidad y calidad técnica, cuyas imágenes pueden fascinar
a un sector del público y ahuyentar al resto.
«Samoa» (Argentina, 2005, sin diálogos). Guión y dir.: E. Baca; experimental.
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Cuando este experimento de enorme trabajo y calidad técnica, poblado de imágenes sueltas, generalmente abstractas y muchas veces sorprendentes, se presentó en el Bafici 2005, las reacciones fueron extremas. La mitad del público se mandó mudar, la otra mitad se quedó hasta el final. De ésta, la mitad se quedó a ver si pasaba algo, y la otra mitad se quedó disfrutando que no pasara nada. De ésta, la mitad habló luego acerca de «un viaje espiritual», y «una obra onírica», con el sueño de una chica dentro del sueño de otra, y la otra mitad quiso saber cómo había logrado el autor semejante cosa como la que aquí se muestra.
Atendiendo a este sector, corresponde decir que Ernesto Baca (un muchacho de Florencio Varela, sencillo, muy perspicaz, al que se le da por hacer estas cosas) tomó una vieja camarita Super 8 Canon 814, registró fugazmente algunas imágenes (por ejemplo, los rostros o las manos de unas chicas durmiendo), probó cuidadosamente qué pasa cuando se le echan diversos tipos de ácido a algunas partes de la película, o cuando a la propia película se le pegan hojitas tomadas del jardín, granos de arena, pétalos, hilos de colores, etc., hasta considerar lo suyo más cerca de la pictografía que de la cinematografía. Y luego se juntó con Martín Canals, que con tres máquinas desarmadas había inventado una suerte de ampliadora conectada a un programa para hacer animación por computadora, y entre ambos, tomando el video como simple paso intermedio para seguir trabajando fotograma por fotograma, ampliaron el S8 a 35 mm., sin que por ello la imagen perdiera calidad. Tampoco gana sentido, pero la calidad es impresionante, y a partir de ahí, con una edición bien rítmica y un sonido también de mucha calidad, el resultado es atrapante. Por supuesto, si en vez de presentarlo como un largo de 63 minutos, un poco agobiante para el común del público, lo hubiera fraccionado en diez cortos de seis minutos promedio, Baca sería Gardel. Y si sacara un dvd explicando cómo lo hizo, sería Gardel, Le Pera y los guitarristas.
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