Atrapada sin salida

Espectáculos

Sorprende esta obra de Nicolás López. No es una comedia burlona ni festiva, como tantas otras de su cosecha. En algunas partes es casi una comedia dramática. Pocas risas, algún trasfondo grave, un intento bien narrado de suicidio, una muerte injusta, este López es algo distinto al habitual. Pero no mucho. Si se mira bien, ha querido hacer un Hitchcock filtrado por Mel Brooks, pero le salió un López, nomás. El esquema responde bien a fórmulas clásicas de los buenos tiempos. En el día de su cumpleaños una mujer despierta con tres regalos de su esposo y queda tan contenta que no presta atención a un detalle: el regalo de un crucero para viajar con quien quiera, menos con el marido. Pocos días después recibe tres mazazos seguidos, y otro a la mañana siguiente. Alcoholizada, termina en la cama de un neuropsiquiátrico del que no la dejan salir. Por supuesto, ahí la llevó el marido. No afligirse. Los internos son de catálogo, la “evolución de la enferma” es de fantasía, y los consejos para seguir adelante son de manual de autoayuda, tipo “Solo las personas que están cuerdas son capaces de reconocer su locura” y “La mejor venganza es ser feliz”. Buenos los títulos iniciales jugando con círculos y la música a veces tranquilizadora y muchas veces inquietante de Manuel Riveiro. También plausibles, las actuaciones de Paz Bascuñán, Gabriela Hernández (la madre) y Antonia Zegers (la interna que define al electroshock “como la silla eléctrica pero acostadita”).

P.S.

“No estoy loca” (Chile, 2018); Dir.: N. López; Int.: P. Bascuñan, A. Zegers, L.P. Roman (Por Apple TV y Google Play).

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