10 de noviembre 2000 - 00:00

Avatares de la TV

«Expedición Robinson» («Canal 13», lunes a las 23)mejoró ligeramente su puntaje con respecto a la semana anterior -hizo 20,4puntos de promedio según IBOPE-, aunque su conductor Julián Weich poca alegríarefleje en su rostro. El ciclo, en su totalidad, ya fue grabado en la islacaribe-ña donde los participantes tienen la misión de «sobrevivir» a una seriede pruebas, por cierto bastante modestas. Pero, en verdad, si hay un programaque nada tiene que ver con «Sorpresa y media», vehículo ideal para el perfilfamiliero y sensitivo de Weich, es éste que ahora le han arrojado encima.

  Laconsigna de eliminarse unos con otros que tiene «Expedición Robinson» no puedemenos que desembocar en comentarios inevitablemente discriminatorios(anteanoche alguien sugirió que 'fulanito debe irse porque es el más viejo, yel menos apto'), más allá del hecho de que el look y el pensamiento vivo dealgunos finalistas no parece el que mejor encaje con estos tiempos decorrección política. Y ese sentimiento que trasunta el programa, importado deloriginal «Survivor» y encajado como con fórceps en el estereotipado formato deentretenimientos criollo, le produce un indisimulable malestar a Weich. Lacámara nunca engaña.

  «Todo pordos pesos» (ex «ATC», a las 23) sigue bien, es una de las mejores opciones enel poco afortunado panorama de humor que hoy ofrece la televisión abierta, peroen las últimas emisiones empezó a mostrar algunos síntomas de fatiga en susrutinas. Se apoya, como es lógico, en los números que más repercusión y elogioshan cosechado, como la parodia a los programas femeninos de cable («Boludatotal»), pero a diferencia de lo que practicaban algunos antecesores suyos,como los programas de Alfredo Casero, lo que se ve en «Todo por dos pesos» sonmás variaciones sobre una misma idea que creatividad con otras nuevas.Y sufórmula, para no quedar agotada en lo mediato, requiere con urgencia de másinvención.

  E!Entertainment pasó estos días un estupendo capítulo de su serie «E! TrueHollywood Story», dedicado a la absurda muerte del actor Vic Morrow (elrecordado protagonista de la serie «Combate»), durante la filmación de lapelícula «La dimensión desconocida», cuando fue decapitado por un helicópteroen una imprudente escena de riesgo que ordenó filmar su director John Landis.El capítulo, estupendamente documentado y dramatizado en las secuencias deljuicio (en el que increíblemente se absolvió a todos los involucrados), enrealidad no estuvo centrado en Morrow sino en la muerte de dos menoresasiáticos que lo acompañaban en esa escena, a los que se estaba filmandoilegalmente (la ley no permite menores en un set después de las 18, y la escenafatal era nocturna). El capítulo dejó ver cómo esa tragedia modificóradicalmente, en Hollywood, todo lo referido a las normas de seguridad en lossets, al trabajo con menores, y a las escalas de responsabilidades de laindustria.

 

 

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