Avatares de la TV

Espectáculos

Los programas de TV reproducen la lógica de los candidatos rumbo a las elecciones de octubre: en lugar de presentar sus propias ideas, sólo se dedican a criticar al adversario. Un ejemplo fue «Agrandadytos» en «Canal 13», que en su debut ofreció más de lo mismo y un lamentable festejo de Dady Brieva a los niños «enojados» con Marcelo Tinelli y Susana Giménez porque «se copiaron». Se oyeron comentarios de los menores tales como «Si querés le pongo una piña a Marcelo» o la promesa de los niños de asistir a «30 segundos de fama kids» o «Los talentitos» para boicotearlos. Cansa que en todos los ciclos que compiten con Tinelli y Giménez no se haga otra cosa que parodiarlos y criticarlos. No parecen advertir que de esa forma les regalan la mejor publicidad.

• Volviendo a los candidatos, la noche del domingo tuvo a dos en pantalla: Moria Casán con Luis Majul y Domingo Cavallo con Mariano Grondona. Ambos programas tuvieron rating bastante bajo, 5.4 y 5.2 respectivamente, lo que confirma el relativo interés del público en los shows políticos televisados, donde los candidatos sólo asisten para asegurarse que las 500 mil personas que miran esos programas sepan, como mucho, que se postulan. Discutiendo con Majul o conversando con Grondona se aseguran presencia en la mente de los votantes, aunque repitan lo que todos ya saben: Moria volvió a repetir que se centraría en la ayuda a la mujer maltratada, a los discapacitados y reconoció afinidad con Carlos Menem mientras Cavallo volvió a manifestar su intención de aliarse a Ricardo López Murphy y a Mauricio Macri para formar una alianza de centroderecha. No por nada los asesores de imagen recomiendan a los políticos responder amablemente a los movileros, aunque los dejen siempre mal parados, pues vale más la omnipresencia mediática a cualquier precio, que el anonimato.

Marley sigue logrando casi 30 puntos de rating en «Telefé» con vedettes desnudas y grosería. El último domingo Alejandra Pradón y Gustavo Conti se desnudaron por completo en la prueba «Adán y Eva» mientras Silvina Luna cabalgó en topless. Antes, ambas habían luchado en el barro pero el colmo del mal gusto lo ofreció Pradón: hizo pis en cámara y los productores del programa exhibieron las imágenes como un trofeo en lugar de editarlas. Antes la habían encerrado en un ataúd lleno de ratas. Al lado de ellas, que a un veterano columnista de Roberto Pettinato se le caiga la dentadura postiza en cámara parece casi una escena de Luchino Visconti.

• A Nicolás Repetto le quedan pocos programas en «Canal 13» por lo que no parece preocuparse demasiado por el producto que sale al aire. Hasta perdió en rating el domingo contra Silvio Soldán en el remozado «Feliz domingo» de «Canal 9» (9.0 contra 9.9). «Domínico» se ha convertido en cuatro invitados estacionando un auto que ni siquiera son entrevistados en el living, sino interrogados «de parado». Pero al mal año de Repetto, se sumó el domingo un error de su equipo que fue severamente criticado al aire. «Vamos, muchachos, sólo tienen que rebobinar y poner el clip que estoy pidiendo ¿tan difícil es?, yo lo hago en casa». Algo de razón tenía pues la única tarea de su producción es conseguir a los invitados, grabar el video y pasarlo al aire. El resto es estacionar.

La mejor opción el domingo a la noche estaba en Warner, con los estrenos de «Los Simpsons», «The Swan» y «The L World». La serie de la familia animada desencajó con las nuevas voces de los personajes, que tras los publicitados despidos a los doblajistas históricos, sufrieron un abrupto cambio al que costará acostumbrarse. El debut del reality «The Swan» mostró a dos mujeres insatisfechas con sus vidas que se sometían durante tres meses a cirugías, dietas y gimnasio, para que una de las dos pasara al concurso de belleza final. Si bien los cambios que se ven al final de cada emisión resultan asombrosos, impacta el parecido entre todas las participantes, tras el paso por el quirófano, pues a todas se las opera prácticamente de lo mismo. Cuando se ven al espejo -luego de tres meses de no poder hacerlo- todas se alegran de la nueva imagen y de resultar irreconocibles para sus familias y maridos.

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