7 de diciembre 2005 - 00:00

Avatares de la TV

Mario Pergolini
Mario Pergolini
• Con menos rating, terminó el programa de historia de Mario Pergolini «Algo habrán hecho», en «Canal 13», aunque logró aceptables 16.8 teniendo en cuenta la fuerte competencia de Marcelo Tinelli con Diego Maradona en «Canal 9» y el estreno de «Operación triunfo» en «Telefé» (en mal momento para su coequiper Felipe Pigna, a quien lo acusan de «bucayzación», es decir, de haber copiado un texto ajeno en un libro suyo). El año que viene Pergolini retomará en «Telefé» dos series más de cuatro capítulos, donde se verán los períodos 1852 a 1930 y 1930 a 1955.

• Beto Casella pasó por «Mañanas informales» de Jorge Guinzburg y se despachó a gusto contra su exciclo «Crónicas picantes», el mal programa que conducía junto a Horacio Cabak. Lo más raro fue la crítica al formato, como si tuviera algo de original o ingenioso: panelistas alrededor de una mesa opinando de la vida ajena. También Casella se siente discípulo de «Chiche» Gelblung con sus intentos de elucubrar teorías. Expuso que las mujeres de 25 a 40 años se quejan de la «falta de hombres» y calificó al hombre actual, ya no de metrosexual sino de «neomarica». Los dogmas fueron: «El neomarica no tiene sexo y prefiere pasar horas en Internet manteniendo relaciones a través de una cámara. Lo ve hasta más higiénico. Decora su casa siguiendo el estilo Feng Shui. Se inscribe en talleres literarios o de pintura digital en vez de salir con una mujer un sábado a la noche; si su dieta incorpora el wok de vegetales y todo lo acompaña con agua mineral sin gas, es un neomarica en proceso».

• Horacio Cabak iba a conducir en «América», en enero, «Acoso textual», pero fue postergado hasta marzo. El programa consiste en un formato de la televisión chilena que sigue la línea a la que tan acostumbrado está Cabak: la invasión a la privacidad. Está basado en entrevistar a un invitado mientras varios «acosadores» lo indagan con información sobre su vida privada. Lo ubican en el centro como si fuera el banquillo de los acusados, como hacen en «La cornisa», con el invitado sentado en su silla giratoria. Pero la «gracia» de «Acoso textual» radica en lanzar dardos sobre el torturado invitado, a base de frases textuales que le atribuyen y dejándolo siempre en desventaja.

• Basta que circule una nueva idea en TV para que los programadores se desesperen por no quedar afuera. Cuatro programas tendrán el año que viene el eje puesto en el boxeo y la lucha. «Los gladiadores de Pompeya», con Gabriel Goity y Andrea Bonelli en «Canal 9» tendrá catch, Natalia Oreiro en «Canal 13» también será boxeadora (ya entrena con la Tigresa Acuña) y «Telefé» estrenará un ciclo llamado «100% catch», remedo del clásico «Titanes en el ring». Más peleas, pero de esgrima, con «Alma pirata» y la pareja Luisana Lopilato-Mariano Martínez, en «Telefé». Al menos «América» irá por otro lado con la ficción de Endemol que tratará sobre una familia de estafadores. Siguiendocon «remakes», «Canal 13» tendrá a Alfredo Casero con un programa estilo «Cha-cha-cha».

• Triste lo de Tinelli con Maradona, en busca desesperada de ganarle a «Telefé», lo que no lograron sólo por una décima (20.5 de «Operación triunfo» contra 20.4 de «Showmatch»). En un «Showmatch» casi idéntico a «La noche del Diez», cerraron con el mal gusto habitual: Tinelli y Maradona bailando semidesnudos. Antes habían pasado la entrevista a Maradona, el show de los Midachi (el mismo que hicieron en el programa de Maradona, pero esta vez con Miguel Del Sel como Mercedes Sosa y Dady Brieva como Piero) Alejandro Lerner y el fútbol tenis.

• Muy bien la sección «Cadena de favores» de «Caiga quien caiga» donde ya lograron invalorables donaciones a hospitales, escuelas y la última fue para empleados de una empresa autorregulada de Tierra del Fuego. Daniel Malnatti mostró el trueque que comenzó por una pequeña tuerca que le dieron en la empresa y que fue canjeanda primero por una remera de Pampita. Esa prenda se cambió por una camiseta de Gustavo Cordera de La Bersuit y luego por una pelota de Emanuel Ginóbili. Después ofreció un cuchillo de plata el orfebre Pallarols, que le fue entregado a Carlos Regazzoni a cambio de una de las famosas hormigas. Y finalmente un empresario se quedó con la escultura y agregó dinero para llegar a la costosa maquinaria que necesitaban.

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