Versiones libres de esta novela, hay muchas, desde la muda de La trama se mantiene básicamente similar, con el agregado, claro, del gusto norteamericano por las grandes hecatombes finales y el indispensable rescate en el último minuto. Varían, en cambio, la ambientación y el planteo. Ya no se trata de un chico huérfano, que va a aprender el oficio de los hombres, sino de un adolescente rebelde que quiere compensar a su madre y superar el trauma del abandono paterno.
Todo sucede en alguno de esos lugares raros, estilo matete de cabeza preadolescente, donde se mezclan tecnologías futuristas, ropajes antiguos, y peinados modernos. Y la adaptación atiende sólo un aspecto del espíritu original, la crisis de confianza frente al padre sustituto. Pero esto sólo puede advertirlo el cada vez más escaso público que leyó el libro. Y lectores o no lectores, la película la disfrutan todos.
El relato es siempre claro y llevadero, los dibujos son excelentes, proveyendo buen entretenimiento para la gran pantalla, hay caracterizaciones muy gratas (la mejor, aunque no para los del merchandising, es una cambiante masa protoplásmica a manera de lorito del espacio), un poquito de música celta, y hasta algunos homenajes. El mas fino, bautizar a la nave como
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