29 de julio 2013 - 00:17

Bayreuth se ofende con nuevo “Anillo”

En el “Sigfrido” de Frank Cartorf, hay escenas de sexo oral y un Mount Rushmore que sustituye a los presidentes norteamericanos por las cabezas de Marx, Lenin, Stalin y Mao.
En el “Sigfrido” de Frank Cartorf, hay escenas de sexo oral y un Mount Rushmore que sustituye a los presidentes norteamericanos por las cabezas de Marx, Lenin, Stalin y Mao.
Bayreuth - El dramaturgo berlinés Frank Cartorf desató ayer otra ronda de atronadores abucheos en el Festival de Bayreuth con un "Sigfrido"
armado con una kalashnikov, algo de sexo oral y otras ocurrencias, aparentemente destinadas a llevar a Richard Wagner al absurdo. Bayreuth no sería Bayreuth si no encajara mal las osadías de quienes llegan etiquetados de provocadores, blancos de la furia del tradicionalismo wagneriano.

Hay que decir, sin embargo, que los abucheos arrancaron antes de la escena en que Erda, prostituta de Alexanderplatz, practica sexo callejero con Wotan -seguidos en primer plano por el inseparable video de Castorf. Esa escena quedaría en lo anecdótico en un templo wagneriano que no quiere parecer pacato, ya que el problema es que Castorf no consigue transmitir por qué a Sigfrido les siguen las miradas severas de Marx, Lenin, Stalin y Mao, esculpidos en el Mount Rushmore. Por fortuna, Wolfgang Koch -Wotan- y Nadine Weismann cantan como dioses, en cualquier situación, lo mismo que el Sifgrido de Lance Ryan, por mucho que se les transmute desde héroe de la madre revolución a funcionario de correos.

El viaje ideado por Castorf para el "Anillo del Nibelungo" se adueñó así del Mount Rushmore, con los próceres comunistas suplantando a los presidentes de EEUU. De ahí cambió a una Alexanderplatz que, de la fea arquitectura socialista de sus tiempos en el sector oriental berlinés, pasó a la mediocridad actual, enredada entre shoping centers y anodinas estafetas de Correos. Ahí cae Sigfrido, rebuscando entre papeleras de basura, a modo de grotesca degradación del héroe que no le temía a nada y fundía su propia espada, finalmente aparcada por la kalashnikov.

La magia del escenario rotatorio ideado por Aleksander Denic y las voces mayúsculas de Ryan o Mirella Hagen no consiguieron aplacar los ánimos de Bayreuth.

Se recrudecieron así los abucheos que habían aparecido en la primera jornada con "El oro del Rin" y que en la segunda, con "La Valkiria", parecían haberse calmado gracias a los buenos oficios de Kirill Pretenko en la batuta. El sector de público menos tradicionalista ensalzó la valentía de Castorf y atribuyó los abucheos a la otra tradición de Bayreuth que implica castigar las trasgresiones.

Las críticas hasta ahora han sido elogiosas para Petrenko y adversas a Castorf, al que de antemano se esperaba como un intruso.
"Ignoren la dirección y escuchen la música", recomendaba la edición digital del semanario "Die Zeit", tras el estreno de las dos primeras óperas.En términos parecidos se expresó "Der Spiegel", que ya en el preámbulo del "Oro del Rin" destacó la maestría de Petrenko y las lagunas de dirección de Castorf, quien se auxilia de las cámaras de video que siguen a los solistas para tratar de explicar su concepto. Más duro fue el izquierdista diario "Die Tagezeitung", según el cual lo hasta ahora visto del "Anillo" delata una ausencia de dirección, puesto que no se entiende qué pretende al trasladar a los mitos germánicos a ambientes petroleros.

"Sexo, petróleo y juegos de vídeo", tituló por su parte "Die Welt", que sí elogia a Castorf y la valentía de un "Anillo" que arranca en un motel-gasolinera de EE.UU. y de ahí pasa a una torre petrolera de Baku donde la Unión Soviética planta su Estrella Roja. Queda por ver qué ocurre mañana, cuando se cierre la Tetralogía con "El ocaso de los dioses" y a Castorf no le quede otra que salir a saludar.

Este "Anillo" se considera algo así como la prueba de fuego para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras de Bayreuth desde 2008 y cuyo mandato expira el 2015. La tetralogía es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del compositor y el 130 aniversario de su muerte.

El propio Wagner estrenó el "Anillo" completo en Bayreuth, en 1876, en el que fue el primer festival de esa ciudad bávara donde hizo levantar el teatro considerado óptimo para su ciclo operístico.

Tanto "El oro del Rin" como "La Valquiria" se estrenaron en un Bayreuth al borde de la asfixia, bajo una ola de calor extrema para lo que suele ser el verano alemán. El viernes, "El oro..." presentaba un escenario poblado por matones y sus chicas, seguido al día siguiente de "La Valkiria" en Azerbaiyán.

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