Brigitte Bardot, el más sensual de todos los mitos franceses, cumple 75 años, en medio de la personalidad que la caracterizó siempre, libre y desafiante.
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"No lamento nada" de mi vida, afirmó en una breve entrevista Bardot, que entró a la leyenda en 1956 con el filme "Y Dios creó la mujer", dirigido por su primer esposo, Roger Vadim, quien consagró a la bella jovencita nacida en el seno de una familia burguesa como símbolo de la liberación sexual.
La estrella -la primera en ser perseguida por los paparazzi, un fenómeno que nació con ella, y que es ahora imparable-, era acosada, cada minuto de su vida. Los hombres de todo el planeta la deseaban y las mujeres trataban de imitarla.
Ser la mujer-niña que enloqueció al mundo no le fue fácil: un filme la muestra en el Festival de Cannes, donde admiradores fanáticos se le tiraron encima, provocando casi un motín que obligó a la policía a intervenir y suscitando un desgarrador alarido de Bardot.
Las presiones sobre ella fueron tan inmensas que, el día en que cumplió 26 años, intentó suicidarse.
"Quisiera no haber nacido", confesó la estrella de cuerpo escultural y labios insolentes, que se casó cuatro veces y tuvo incontables amantes, pero que no fue capaz de educar a su único hijo, que tuvo con Jacques Charrier, su segundo marido.
Al retirarse a St. Tropez (sur de Francia) en 1973, tras haber protagonizado medio centenar de filmes, Bardot tenía sólo 39 años. Darle la espalda a todo ese mundo fue quizá la única manera que halló para sobrevivir.
Desde entonces, vive como una reclusa, consagrada sólo a una causa, la de los animales.
"Nunca estuve muy interesada en la vida. Si no hubiese sido por los animales, creo que habría cesado rápidamente de disfrutar (la vida), como le ocurrió a Marilyn (Monroe) o a Romy (Schneider)", dijo Bardot en vísperas de su cumpleaños.
La ex diva, que se rebeló contra la tiranía de la belleza y rehusó pasar, a diferencia de tantas otras, por el bisturí, no esconde sus arrugas.
Ahora, son sus comentarios sobre el Islam, o sus llamados a boicotear productos que en su opinión perjudican a los animales, los únicos que causan revuelo.
"Digo lo que pienso y pienso lo que digo", recalcó Bardot, para que no queden dudas de que no sólo es una cara bonita.
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