27 de febrero 2001 - 00:00

Buenos folkloristas al aire libre y con escaso público

Chango Spasiuk.
Chango Spasiuk.
Hubo muy buenos momentos de música a lo largo de una noche de folklore que comenzó sobre el final de la tarde del sábado y concluyó cerca de las dos de la mañana del domingo.


Desde la actuación del grupo Refusilo cuando todavía era de día, hasta el excelente cierre con Teresa Parodi, la gente disfrutó de muy buenas muestras de música latinoamericana. De la mano de artistas muy variados como Liliana Herrero, el rosarino -y ex diputado, ahora residente en España-Enrique Llopis, la chilena Isabel Parra, el charanguista Jaime Torres, el legendario Damasio Esquivel, Ramona Galarza y los acordeonistas Chango Spasiuk y Antonio Tarragó Ros, todos sobriamente presentados por Marcelo Pérez Cotten.

Salvo en el set de Parodi que incluyó varios temas de un disco ya grabado pero aún no editado, y en el de la Parra, que cantó junto a su hija Tita y a su nieto Antar varios de los temas de su reciente álbum «Colores», no hubo grandes sorpresas. Pero, más allá de los gustos personales, ninguno desentonó y ofrecieron lo que mejor saben en sus correspondientes 30 o 40 minutos de actuación.

Pero, claro, este enorme festival folklórico con un repertorio y una lista de nombres apuntado a un público maduro, se hizo en el escenario del Parque Sarmiento, un espacio alejado de los lugares más accesibles de la ciudad en una noche que, además, amenazaba con lluvia. Entonces, este pequeño Cosquín en Buenos Aires auspiciado por el Gobierno de la Ciudad tuvo menos concurrencia de público de lo que hubieran merecido los artistas. Una verdadera pena que obliga a pensar para el futuro en la conveniencia de los lugares elegidos.

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