7 de agosto 2007 - 00:00
Cadáveres exquisitos
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La nueva película de Netflix grabada en la Cataratas del Iguazú que se convirtió en la más vista de la plataforma
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Con un regreso triunfal: Netflix estrenó la nueva temporada de una serie muy esperada y popular
El doctor
Roy Glover,
director y
asesor
médico de
«Bodies, the
exhibition»,
sostiene que
no es un
espectáculo
morboso,
sino
educativo y
artístico.
«Cuando la gente piensa en un cuerpo abierto lo asocia con lo que puede ver en películas, pero eso es Hollywood, no es la vida real», continúa Glover. «Para mí, ese modo de ver el cuerpo, sobre todo en películas de terror, no es atractiva. Además, los cuerpos muertos, en esos casos, tienen un sólo objetivo: vender entradas. Cuando el público viene a ver los cuerpos en vivo y en directo se sorprende, baja el nivel de ansiedad y sólo así puede aprender. Quizá primero la gente se impresione y hasta tenga miedo de entrar, pero luego su temor pasa, se relajan y aprenden», continuó.
Lo mortuorio y lo forense en los medios pero sobre todo en la TV, los dramas alrededor de hospitales, cementerios, salas de emergencia y morgues, es un elemento cada vez mayor: «E.R.», «Dr. House», «Six feet under», realities como «Extreme makeover», «Dr. 90210», series locales como «E-24», «Criminales», « Forenses», «Policías en acción» o «Mujeres asesinas», más el espacio creciente en noticieros y periodísticos para los casos policiales resonantes que, cuanto más sensacionalistas, más interés despiertan.
Al respecto, Glover sostuvo: «No miro TV y creo que soy más sano por eso. No soy fan del reality, que más bien denigra en lugar de enseñar. En esta muestra buscamos que el público vea cuán hermoso es el cuerpo humano y conozca acerca de su funcionamiento. Apuntamos a que, cuando la gente se vaya de la muestra, deje su cuerpo más sano que cuando entró. Sorprende además que muchos médicos lleguen a la muestra y reconozcan que también aprenden».
La exhibición, que está divida en sistema nervioso, sistema circulatorio, sistema respiratorio, sistema digestivo, aparato reproductor, esqueleto y órganos del cuerpo (corazón, cerebro, intestinos, pulmones, etc.), busca además enseñar a cuidar la salud con información sobre los efectos nocivos del cigarrillo en el pulmón, las dietas inapropiadas, el daño cardiovascular, la influencia del alcohol, además de una breve introducción a causas y consecuencias de la obesidad, el cáncer de pulmón, la cirrosis, la osteoporosis y la artritis.
En el arte contemporáneo tampoco han faltado artistas que trabajaran con cadáveres reales, una «especialidad» que, como es lógico, jamás escapa a la controversia. El más famoso entre todos ellos es el alemán Gunther von Hagens, llamado el «Dr. Frankenstein del siglo XXI», en cuyas exposiciones se ven restos humanos disecados con fines estéticos. Su plan para establecer un laboratorio para la plastinización de cuerpos en una pequeña ciudad polaca, dos años atrás, despertó violentas protestas por parte de las autoridades religiosas y políticas.
En 2002, cuando realizó una muestra de estas características en Londres, la polémica tomó otro sesgo: fueron muchas las personas que voluntariamente se acercaron a él con el fin de que sus propios cuerpos fueran embalsamados y, así, acariciar la idea de una cierta forma de inmortalidad a través del arte. Poco tiempo después, cuando llevó su muestra a Canadá, la cantidad de voluntarios que quisieron donar sus cuerpos al arte alcanzó la cifra de 6000 (incluyendo, como no podría ser de otra forma, la propia familia del artista).
En nuestro país, la artista plástica Nicola Costantino utilizó grasa humana, inclusive de su propio cuerpo (tras una lipoaspiración), aunque nunca llegó al extremo aún de emplear cuerpos humanos.




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