Ricardo Cavalli, saxofonista argentino formado también en las escuelas de jazz de los Estados Unidos, no es un revolucionario de la música. Su lenguaje circula por el conocido y probado camino del bop con alguna muy pequeña referencia por el «latin jazz». Pero en medio de una Buenos Aires que está teniendo una verdadera explosión de jazz pocas veces vista, Cavalli se destaca por algo que suele escasear: su talento para componer.
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Lo más habitual es encontrarse con músicos que apelan a los «standards» como eje central de sus conciertos; y los temas propios suelen ser un condimento en medio de otra cosa.
En el caso de Cavalli, en cambio, sólo hay temas suyos. Y sorprende realmente el alto grado de inspiración melódica, tanto para los blues como para los temas más movidos, y muy especialmente para las baladas.
Muchas de sus composiciones llevan títulos en inglés («Getting Better», «The Offering», «I'll Happily Remember You», etc.), y siente especial placer por dedicar sus temas a los que considera sus maestros del saxofón. Sobre esa base, construye un recital que trabaja cada pieza de manera más o menos convencional -presentación, improvisaciones, reexposición-pero con suma prolijidad. Tiene también mucho talento para tocar el saxo tenor y, sin ser un improvisador virtuoso, logra muy buenos momentos creativos también en ese terreno. Posee una base muy sólida en el contrabajo de Guillermo Delgado y en la batería de Diego Lutteral, y un buen toque y buenas improvisaciones del pianista Guillermo Romero.
Es excelente, por ejemplo, la versión de «Getting Better» en dúo de piano y saxo.
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