Entre la memoria de Malvinas, el rescate de una pionera olvidada, la intimidad de la inmigración coreana y un terror de atmósfera, el cine argentino renueva su cartelera.
El recuerdo de Malvinas, presente en los estrenos del cine nacional.
El recuerdo de la directora Eva Landeck, un film de terror, un tríptico de la inmigración coreana y cinco acercamientos al drama de Malvinas, se suman esta semana a la cartelera del cine nacional. Lo más emotivo es “Los sueños de Elma”, documental de Miguel Monforte con tres personas bien queribles: el coronel retirado Geoffrey Cardozo, que se ocupó de rastrear los cuerpos de los soldados argentinos caídos y darles piadosa sepultura, el ex combatiente Julio Aro, cabeza de la Fundación No Me Olvides, y especialmente doña Elma Pelozo, criolla rebosante de amor y entusiasmo nativa de Colonia Pando, Corrientes.
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Ella fue la primera en prestarse a las pruebas del Equipo Argentino de Antropología Forense que buscaba identificar cada soldado hasta entonces “solo conocido por Dios”. Su hijo fue el primero en ser reconocido. Pero ella, en silla de ruedas, no podía ir hasta su tumba. Viajó recién 37 años después, gracias a una colecta popular, un trámite de Roger Waters, un helicóptero del Ejército Argentino y un avión especial. Allá la esperaban el vicegobernador de las islas, un sacerdote y una guardia de honor. La historia sigue, y es hermosa. Lástima que la película solo podrá verse en dos funciones del Gaumont, sábado y martes a las 19 hs. Quizá la den de nuevo para el 10 de junio.
“Los sueños de Elma” es un documental de Miguel Monforte.
También con pocas funciones se anuncian “Malvinas, legado de sangre” (Daniel Ponce, el viaje de veteranos con hijos y nietos gracias a un programa del municipio de Merlo) y “De Troya a Malvinas” (Juan Oyharcabal y amigos, risueño seguimiento de ocho veteranos que montan deliberadamente una obra de Sofocles a bordo del buque museo Irigoyen). A semana completa, “Teniente Linyera”, de Fabián Benítez, drama de un chico que regresa con un desorden de tiempo y espacio que sus seres queridos soportan con cariño -pero la vida sigue, al menos para la novia. Película hecha a pulmón, filmada en días domingo en rincones de Avellaneda y Quilmes, con cálidas interpretaciones de Gonzalo Giménez, Marianella Baratucci y Lorena Acuña.
Renglón aparte, “Patria o colonia, siguiendo el rastro del oro”, de Juan Pablo Lepore, donde Rafael Klejzer expone una versión anglófoba de la historia nacional, con robos y entregas desde la Primera Invasión Inglesa hasta Malvinas y la actualidad, cuando varios lingotes habrían salido del Banco Central rumbo a Inglaterra. Un trabajo nervioso y polémico, ocasionalmente ilustrado con fragmentos de “Asesinato en el Senado de la Nación”, “Juan Manuel de Rosas” (que tuvo guión del historiador nacionalista José María Rosa) y “La muerte en las calles”, donde alcanza a verse a Norma Aleandro jovencita. Dicho sea de paso, la Primera, verdaderamente, fue la invasión de 1770 a Malvinas, frustrada gracias al virrey Bucarelli, que de inmediato armó una flota y los sacó del mapa.
Fuera de Malvinas
Al fin alguien se acuerda de Eva Landeck, la autora de “Gente en Buenos Aires”. Después de Vlasta Lah, que hizo dos películas en los ’60, ninguna mujer había vuelto a dirigir un largometraje sonoro en Argentina. Pero ella logró hacer tres, en los ’70. Pablo Spatola recupera en “Maldita Eva” la trayectoria de esta auténtica pionera, que no se daba importancia pero supo hacer lo suyo con los pocos medios que tenía, y ganó premios, indiferente a los prejuicios de la época e incluso a las amenazas de la Triple A, que la hostigaba aunque sus obras no tuvieran nada de político. De modo ingenioso Spatola recupera su memoria y también sus cortos, muy interesantes, tarea en la que participa activamente la actriz Irene Morack, hija de la directora y protagonista habitual de sus obras. Viene bien saber un poco lo que hizo, y lo que significa el desafío que asumió Landeck en aquellos tiempos, ahora que hay tantas mujeres directoras.
Una de ellas, Cecilia Kang, presenta ahora su tercera película, “Hijo mayor”, trabajando como de costumbre en las cosas de su comunidad. La divide en tres partes: un día de pesca, nada de trabajo, con la hija acompañando a su padre y otros coreanos, la reconstrucción bastante imaginaria del padre cuando era un joven desafortunado de sangre caliente, y por último, en tono documental, madre e hija revisando la historia familiar. Intérpretes, la joven Anita B. Queen, Chang Sung Kim (el popular “chino” de “Egresados”) y otro joven, Suh Sang Bin, todos argentinos.
Para el final, una de miedo: “Un susurro invocó mi nombre”, hermoso, poético y tenebroso título arruinado por su versión de venta en inglés: “The Devil whispered my name”. Autora, la debutante Emilia Cotella, que desde Rio Cuarto se fue a estudiar a Londres, allá hizo trabajos y amistades, acordó luego con pequeñas empresas de producción de Inglaterra, EEUU, Rusia y Letonia, y rodó en 14 días una entretenida historia de ayahuascas y maldiciones con Clara Kovacic, reina nacional del grito, el músico Pablo Fuu (“Cuando acecha la maldad”), un amigo americano, John Mathis, a modo de codirector, y locaciones en las afueras de Colonia Caroya, localidad cordobesa hasta ahora solo conocida por sus salames de picado fino, que son de película. Otra clase de película.
“Los sueños de Elma” (Argentina, 2023); Dir.: Miguel Monforte; documental.
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