Luego del éxito comercial de “Train to Busan”, ni hacía falta apurar al director Sang-Ho Yeon para volver a llenar la patalla de zombies hambrientos. En esta secuela, las cosas empiezan donde terminaron antes, con toda Corea del Sur infectada por un virus creado en laboratorio que convierte a la gente en zombies, mientras los sobrevivientes tratan de escapar a Japón o a Hong Kong en barcos de la marina estadounidense. Pero luego la acción salta cuatro años, y muestra a todos aquellos fugitivos convertidos en personas marginadas en Hong Kong, donde no los quiere nadie por las posibilidad de que alguno tenga latente el virus. Por eso hay cuatro coreanos que reciben una oferta difícil de rechazar: volver a su país a buscar un camión de la mafia con 20 millones de dólares, suma que hace que cualquiera se anime a enfrentar a los zombies. La gran sorpresa es cuando encuentran que en Corea todavía vive gente no infectada.

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