Tres horas y media de duración parecen excesivas para el público actual, por lo que debería haberse aligerado en lo posible esta extención a veces abrumadora (sobre todo, el prólogo y las bodas de
Es de esperar que ciertas desprolijidades de conjunto y los interminables intervalos sean superados en las sucesivas representaciones de esta obra maestra del ballet del siglo XIX.
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