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22 de mayo 2006 - 00:00

Crece en Buenos Aires la euforia compradora

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La cómoda francesa de principios del siglo XX vendida en 140.000 dólares en una subasta en la que también se pujó intensamente por un conjunto de platería, entre otros objetos.
Todas las semanas se conocen nuevos récords, tanto en pintura, escultura, grabados y fotografía. Pero también ocurre lo mismo en otros objetos y bienes que salen a la venta, ya sean muebles, vinos, vestidos, joyas, platería, porcelana o instrumentos musicales.

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La semana pasada en Nueva York, la casa Christie's pensaba superar el récord de venta de un instrumento musical que había obtenido un violín realizado en 1699 por Antonio Stradivarius (1644-1737) en Cremona, y por el cual el año pasado se pagaron dos millones de dolares. Lo logró con creces, ya que vendió en 3,5 millones de dólares otro Stradivarius («The Hammer»). Vale la pena detenerse en la historia de este cada vez más valorado luthier discípulo de Amati, que mediante procedimientos químicos logró vencer a las termitas, el gran problema que afectaba a la madera de los instrumentos, y con ello consiquió también una sonoridad que la mejor tecnología moderna está lejos de imitar. Se calcula en 1.100 los instrumentos que realizó, sesenta por ciento de los cuales están localizados. No cabe duda de que luego de la difusión de estas millonarias ventas seguirán apareciendo algunos más.

En Buenos Aires sigue la euforia compradora tanto en remates como en la Feria arteBA que convoca a un público no acostumbrado a visitar las galerías de arte. La firma Sarachaga presentó un importante remate con una buena selección de arte argentino donde, como siempre, las estrellas fueron el escultor Curatella Manes y Benito quinquela Martin, y además presentó un conjunto de platería europea de gran calidad que fue disputada por los marchands europeos necesitados de mercadería y los amateurs locales que disfrutan de las soperas de argento aunque deban pagar por ellas más de cuarenta mil dólares.

Pero también hubo sorpresas considerables como unas coloridas placas de 40 x40 cm. que representaban motivos de pinturas de David Teniers, el joven, estaban realizadas en la manufactura de Meissen a fines del siglo XIX, y que habían sido tasadas a partir de fotografías. Multiplicaron por diez su base al venderse en 43.000 dólares. Se comenta que el comprador viajo expresamente desde EE.UU. para adquirirlas.

No hay recuerdo de que un mueble se haya pagado en nuestro pais la suma de 140.000 dólares, precio que obtuvo una cómoda francesa de principios del siglo XX. La misma había sido realizada por un famoso ebanista francés Linke, que trabajo para varias familias argentinas, en especial los Acevedo. Hasta ahora, la cómoda se encontraba en Rosario en la coleccion de Martínez Carbonell quien junto con los Minetti y Castagnino han atesorado grandes piezas no sólo de arte europeo sino también nacional.

Raúl Soldi continúa siendo la figura de los remates este año. Una pequeña cabeza de sus «angelicales» mujeres duplicó la base y fue intesamente pujada.

Esta semana se venden algunas pocas obras de arte argentino en Nueva York, entre ellas un emblemático Pettoruti, «La grotta Azzurra» que sale a la venta con cien mil dólares de base. Se espera otra fuerte puja, ya que cuenta con antecedentes importantísimos y proviene de valiosas colecciones. Aunque suban las tasas y se estabilicen las bolsas, el mercado de arte sigue su incesante línea ascendente.

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