Afiche de
«Carmen de
Kawachi»,
variación de
la «Carmen»
de Bizet
según
Susuki
Seijun, de
quien se
verán varias
auténticas
rarezas y
dos títulos
de cuando,
renacido
como
«auteur»,
pudo
competir en
festivales
europeos.
Se inicia hoy en la Sala Lugones del San Martín un ciclo del genio rebelde del cine japonés Susuki Seijun, despedido del estudio Nikkatsu por llevar hasta las últimas consecuencias su premisa «¿Para qué hacer una película sobre algo que uno entiende perfectamente? Prefiero filmar sobre lo que no entiendo muy bien. Aunque recién en los últimos años pudo competir en festivales europeos con sus películas, lo más interesante de su obra sigue siendo su producción para el mercado japonés de la década del '60, que es muy difícil de ver en cualquier parte del planeta. De ahí lo interesante de este ciclo que contará con 10 films de Seijun, todos traídos desde Tokio en copias de 35 y 16 mm gracias a la colaboración de la Embajada japonesa y The Japan Foundation.
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Sus films más conocidos -incluyendo «Marcado para matar», la película que le valio quedarse sin trabajo- no forman parte de esta retrospectiva. La ausencia de este título y otros dos clásicos esenciales de su cine, «El vagabundo de Tokio» («Tokio Nagaremono», 1966) y «La juventud de la bestia» («Yaju no seishun», 1963), no hacen fácil la presentacion de este cineasta fuera de lo común al público argentino. El lado bueno para cinéfilos y buscadores de rarezas es que la retrospectiva está conformada por títulos realmente difíciles de conseguir.
Lo más interesante pueden ser los dos primeros films del ciclo: «Bastardos luchadores» (1960), primer film en colores dirigido por Seijun. Teniendo en cuenta los experimentos con el montaje, con la pantalla dividida y sobre todo con la fotografía de sus obras posteriores, este policial casi desconocido puede ser toda una sorpresa. Igual que « Bureau de detectives 23» (1963) comedia negra con estética pop y tono irónico que marcó la primera gran presión del estudio sobre el director. Le pidieron que «normalice» su estilo, dándole a filmar una historia policial extremadamente convencional con un detective heroico que Seijun caricaturizó a gusto, logrando un éxito de taquilla que le permitió seguir haciendo films clase B ciento por ciento personales.
También se exhibirá, entre otras «Carmen de Kawachi» (1966) variación de la ópera de Bizet aparentemente única en lo que respecta al tratamiento del color. El ciclo termina con «Kagero-za» (1981) y «Yumeji» (1991) dos films del Suzuki Seijun renacido como « auteur» totalmente fuera del sistema de los estudios. Aun sin conocer todos estos films, se puede adelantar que los mejores momentos de una película de Seijun siguen siendo vanguardistas aun cuando hayan sido filmados hace 40 años.
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