22 de febrero 2001 - 00:00

Desopilantes padeceres de una mujer estresada

Palmes y Behocaray.
Palmes y Behocaray.
Marta es una mujer madura y activa cuyo mundo se ve amenazado por la sospecha de una enfermedad mortal. Pero, además, su propia hipocondría la lleva a un grado tal de obsesión que decide recurrir a diferentes tratamientos y conjuros que la alejen de la muerte.

Basada en textos de la escritora Inés Fernández Moreno, esta «comedia trágica en un acto» -como la definen sus auto-ras Elvira Onetto, Alicia Palmes y Susana Behocaray-se vale del humor para denunciar los estresantes mandatos de la vida moderna. Marta intenta ser eficiente y creativa (compone jingles para una agencia de publicidad) sin descuidar otras obligaciones, entre ellas la atención de su hogar. Es allí (y más precisamente en la cocina) donde intenta reflexionar sobre su porvenir; pero la preocupación que la embarga hace que los recuerdos se agolpen en su cabeza mezclando trámites médicos, slogans publicitarios y datos de todo tipo.

El mundo interno de la protagonista está muy convulsionado y eso se refleja en la escena a través del desdoblamiento de Marta en dos mujeres, que se espejan e intercambian roles a un ritmo sostenido. Las actrices Alicia Palmes y Susana Behocaray comparten las distintas facetas de la protagonista y mientras cortan vegetales, cocinan y amasan ponen en marcha una seguidilla de diálogos real-mente desopilantes.

Sus maniobras culinarias se integran a la acción dramática gracias a una minuciosa y precisa coreografía que en todo momento fluye naturalmente. El acto de cocinar brinda un soplo de vitalidad a las torturadas elucubraciones de la protagonista y sirve, además, para despertar en el espectador cierta curiosidad infantil frente a esas imágenes de clara intimidad familiar.

La puesta, dirigida con muy buen ritmo por Elvira Onetto, se desarrolla dentro de una cocina «de verdad» (abierta a una sala con capacidad para 30 personas aproximadamente) y cuando la acción llega a su fin, el público puede degustar el plato que las actrices elaboraron durante el espectáculo. Lejos de resultar un elemento superfluo dentro de la obra, la comida in-corpora gestos y rituales capaces de despertar reminiscencias y de ofrecer estímulos sensoriales realmente agradables.


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