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2 de mayo 2007 - 00:00

Despidieron en Hollywood a su mayor protector

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Jack Valenti
"En este negocio tan poco razonable, él aportó la voz de la razón". Así recordó ayer Steven Spielberg a Jack Valenti, durante los funerales del ex jefe de la Motion Pictures Association of America (MPAA). Valenti, que dominó políticamente, durante casi cuatro décadas, el cine de Hollywood, murió el pasado jueves a los 85 años. La leyenda y contradicciones sobre la figura del creador del «rating system» (calificaciones por edades), que reemplazaron al Código Hays de censura, parecen salidas de alguna película.

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Desde su muerte, todo tipo de cosas buenas y malas llenan los medios especializados en cine del mundo.

Las calificaciones ideadas por Valenti en 1966 permitieron la difusión masiva de films tan revolucionarios como «Busco mi destino» o «Perdidos en la noche», impensables en el Hollywood clásico. Pero la visión de Valenti sobre nuevas tecnologías, y la implementación poco coherente de las calificaciones para público adulto como «NC17» empezaron a provocar críticas cada vez mas frecuentes en los últimos años.

El retiro de Valenti de la MPAA en 2004 no impidió que siguiera siendo un personaje central en todo debate sobre los temas centrales del show business.

Italoamericano de origen siciliano, héroe de la Segunda Guerra Mundial y asesor de Lyndon Johnson, Valenti no dudó en enfrentar la intolerancia de grupos religiosos que boicotearon a Martin Scorsese y la Universal con «La última tentación de Cristo».

Pero, por otro lado, la presión de los productores de un film para no ser calificados «X» (hoy NC17) provocó la alteración del montaje original de muchos films, aplicando criterios cambiantes para el sexo o la violencia sin mucha coherencia según la época.

Spielberg nunca dejó de relatar cómo Valenti apoyó el éxito de films como « Gremlins» o «Indiana Jones y el templo de la perdición», que a pesar de estar destinados a un público familiar estaban a punto de ser calificados R. Entendiendo la evolución del cine y del público, Valenti creó el «PG13», calificación que inauguró el film de culto anticomunista «Red Dawn».

La especificación de que una película R o X indicaba que una obra era para adultos permitió que películas sumamente audaces para los standards previos pudieran estrenarse masivamente en cines, y hasta competir o ganar premios de la Academia. Justamente, como figura habitual de las ceremonias del Oscar, Valenti estuvo allí cuando «La historia oficial « le dio la estatuilla a Luis Puenzo. Tanto Isabel Sarli como Víctor Bo recuerdan la influencia positiva de Valenti para conseguir que sus clásicos eróticos puedan convertirse en éxitos de taquilla en los Estados Unidos, mientras estaban totalmente prohibidos en nuestro país.

A comienzos de la década de 1970 Valenti parece haber contribuido a la designación de artistas como embajadores en distintos países latinoamericanos. En Buenos Aires, el embajador de los Estados Unidos era John Lodge, galán de Marlene Dietrich en «The Scarlett Empress». El glamoroso diplomático convocó por primera vez a Valenti a nuestras pampas, visita que habría provocado un mítico choque cultural con el entonces funcionario Hugo del Carril.

Obviamente, la defensa de los intereses de su industria en temas como la cuota de pantalla generó fricciones eternas. Su mayor enfrentamiento, en los '80, fue con el entonces ministro de cultura de Francia, Jack Lang. A esas críticas él respondía imperturbable: «El mercado es igual para todos. Son las mismas leyes para españoles, americanos, italianos o alemanes. Yo lo resumo así: si haces una película que mucha gente quiere ver, tendrás éxito; si haces una película que nadie quiere ver, no lo tendrás». Desde luego, este argumento podía adaptarse a cualquier conflicto local, como las quejas más recientes contra la calificación «NC17».

El temor de Valenti a la mala influencia de cualquier nueva tecnología fue una de sus estrategias más criticadas por sus colegas, que pueden sintetizarse en citas célebres: «El videocasete es tan peligroso para nuestra industria como lo era el estrangulador de Boston a la mujer soltera». En todo caso, cualquier polémica o crítica generalizada no impidió que en su funeral, llevado a cabo ayer en Washington, asistiera todo tipo de figuras de la política y la industria del cine, incluyendo a Spielberg, Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Martin Scorsese y su viejo amigo Kirk Douglas.

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