... que a pesar de la fama de caminador que está teniendo (debido a las cada vez más variadas recorridas y encuentros que sostiene), igual causó mucha sorpresa la visita que el vicepresidente, Julio Cobos, realizó días atrás a la sede del Renatre. Antecedido por un caos de tránsito en plena City porteña (el Registro Nacional de Trabajadores Rurales está en la calle San Martín, entre Tucumán y Viamonte), a mediados de semana y en horario pico, cuando la actividad está en su apogeo, el arribo de la segunda autoridad jerárquica de la Nación causó obvio revuelo. Si bien en la conducción del Registro participan delegados de todas las entidades, además del gremio de trabajadores rurales -UATRE-, justo ese día no había asistencia perfecta. Igual, para varios de los que estaban no quedó demasiado en claro si Cobos había sido invitado o se había «autoconvidado». Tampoco se supo sobre el porqué del interés en conocer un organismo de ese tenor y envergadura, aunque allí confluyan las cuatro principales entidades del campo (a las que el vicepresidente podría ver o convocar en cualquier lado), o esté presidido en este momento por el titular de ascendente gremio de los trabajadores rurales, Gerónimo Venegas, también conductor de las históricas «6-2». A pesar de la intriga de varios, la media docena de directivos, incluido naturalmente el propio Venegas, actuaron como correctos y atentos anfitriones, y sólo al final quedó flotando en el aire una especie de pregunta en torno al mendocino, que sonó casi a recomendación: «¿Está preparado para seguir...?».
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... que el que sí parece creer que está preparado es Luciano Di Tella, el vástago de Guido, ex canciller de Carlos Menem, que no dudó en aceptar la Dirección de Lechería en la Secretaría de Agricultura de la Nación, ahora bajo la órbita del ex INTA, Carlos Cheppi. El nombramiento causó revuelo, y no sólo porque parece tener más características con su tío Torcuato, que con la ecuanimidad y moderación de su padre. También fue (desde su muy pequeña entidad de usinas pymes) una de las pocas organizaciones que hace un par de meses, en Santa Fe, firmó el controvertido acuerdo por el precio de la leche, con el gobierno (el CIL, Centro de la Industria Lechera, fue otro), cuando el Poder Ejecutivo pretendía quebrar el frente de protesta de los tamberos. La histórica tradición del nombre de las Cabañas y Tambos Los Nogales, de los Di Tella, no alcanzaron esta vez para neutralizar el malestar que generó esa actitud. Y ahora, para colmo, pasó a ser el máximo referente oficial en el tema lechero.
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... que el tema tampoco lo va a ayudar mucho a su jefe, Cheppi, que sigue sin encontrar algún punto en el cual hacerse fuerte. Tras retroceder varios casilleros, con el reconocimiento público que tuvo que hacer a su par de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el secretario de Agricultura aún no llegó a registrar avances concretos en su materia, salvo con las verduras y hortalizas del conurbano bonaerense (en realidad, con los aportes para varios intendentes). Fuera de eso, poco, tirando a nada, cuando muchos comienzan a preguntar, después de un mes de la asunción, qué habrá pasado, por ejemplo, con el pretencioso Plan Productivo al 2015 que se anunció públicamente; o al menos, de quién fue la propuesta de cerrar los registros de maíz, medida que casi inmediatamente tuvo que ser desmentida, y de la que Agricultura parecía no tener ni idea. El caso es que la alteración del mercado igual se produjo, el cereal sigue así su cuesta abajo en producción, y los polleros, otrora muy protegidos por los ex ministros de Economía, Roberto Lavagna, y su sucesora, Felisa Miceli, parece que hoy, con el hermético Carlos Fernández, dejaron de tener una «oreja amiga» para contarle sus cuitas y preocupación por el poco maíz que queda para el consumo interno, del que ellos son particularmente dependientes. ¿O será que ya se recostaron en el titular de la ONCCA, Ricardo Echegaray?, preguntan algunos.
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... que, justamente, el tema de la liberalización de las exportaciones es uno de los que más importancia está cobrando entre los productores, más aún que las propias retenciones. Es que la gente del sector comenzó a darse cuenta de que si, definitivamente, no se abren las ventas al exterior, y en forma estable, no hay posibilidades de crecimiento real en lo productivo. Ya lo comprobaron con la leche, el trigo, la carne, y ahora con el maíz. Por eso no sorprendió que en la encuesta que la gente de Pedro Apaolazza, de CARBAP. hizo en la última asamblea ganadera de Olavarría, el reclamo por la reapertura de las exportaciones, ocupara uno de los lugares prioritarios. Naturalmente también figuraron las retenciones, la transparencia de los mercados, y la reforma impositiva, entre otros varios temas.
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