Muchas de las historias que aquí se narran pertenecen a individuos reales, pero cuya estatura dramática permite descubrir en ellos algo más que un retrato de costumbres o un emotivo recorrido por los distintos vínculos familiares. Cabe aclarar, que aunque En el abordaje de cada historia de vida van surgiendo conflictos de todo orden (episodios de violencia familiar, jubilaciones que no alcanzan, prejuicios sexuales, muertes y algunos otros hechos de proyección social). Con cada personaje, la actriz va redoblando su apuesta hasta alcanzar momentos de honda intensidad dramática, como en el caso de
Cada monólogo ha sido trabajado con extrema dedicación y sutileza lo que permite abrir un colorido abanico de criaturas: un chico de la calle, un jubilado humillado por la falta de recursos, una abuela muy simpática y moderna que defiende a su nieto gay y otros tantos personajes dignos de admiración y ternura. Entre ellos se destaca «la nena», una lograda composición que muestra las delirantes opiniones de los niños en relación a la muerte, el sexo o la idea de Dios. Pero si hay un personaje donde
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