12 de diciembre 2000 - 00:00

Duplican a Schwarzenegger

Arnold Schwarzennegger
Arnold Schwarzennegger
Arnold Schwarzenegger protagoniza «El sexto día», thriller de ciencia ficción, con dosis de intriga y mucha acción, ambientado en un futuro cercano que tiene a la clonación en el centro de su anécdota. Dirigido por Roger Spottiswoode («El mañana nunca muere», de la serie James Bond) el título del film que se estrena mañana en cines argentinos refiere al pasaje bíblico «... y Dios creó al hombre en el sexto día» y en él Schwarzenegger interpreta a un heroico piloto de combate y tradicional padre de familia que una noche llega a su casa y descubre que ha sido suplantado por un clon.

Dispuesto a recuperar su identidad y a su familia, el protagonista debe enfrentar, primero, a una feroz pareja de asesinos (Michael Rooker y Sarah Wynter) que tiene la misión de destruirlo porque sus empleadores clonaron al hombre equivocado. Ellos mismos son virtualmente indestructibles, ya que pueden ser clonados una y otra vez. La búsqueda lo lleva a una poderosa compañía, comandada por uno de los hombres más ricos del mundo ( Tony Goldwyn), entre cuyas posesiones hay desde equipos de deportes hasta proyectos de investigación, en los que tiene como socio a un respetado científico ( Robert Duvall). A partir de ahí, el personaje de Schwarzenegger se propone vencer al perverso empresario que quiere hacer del mundo una fábrica de replicantes. Según Jon Davison, uno de sus productores, «El sexto día» es una historia que «tiene la intención de prevenir no tanto sobre la ciencia sino el mal uso que se haga de ella».

Originalmente, el guión, escrito por Cormac y Marianne Wibberley, situaba esta historia 20 o 30 años más adelante, sin embargo, la perspectiva de la película comenzó a cambiar a la vista de la sucesión de hechos relacionadas con la clonación que viene proporcionando la realidad. El director Roger Spottiswoode explica al respecto que la producción se encontró «con una especie de dilema, cuando nos dimos cuenta de que la historia realmente podría suceder dentro de cinco años y no veinte», por lo que se decidió situar la historia en «un futuro cercano y reconocible».

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