Frente a la negritud del tema y al contenido cien por ciento autobiográfico del material, el novelista despliega sus avezadas artes de narrador, logrando que el lector -siempre que esté dispuesto a conectarse con temas tan dolorosos-disfrute de las andanzas de este ex gerente de una compañía de seguros y siga paso a paso sus vicisitudes como si se tratase de un personaje heroico o de una criatura picaresca, según la ocasión. La novela incluye anécdotas muy pintorescas (muchas de ellas celebran la tradición judía) y retrata con gran sensibilidad y humor las internas familiares, los conflictos entre padre e hijo y las propias peripecias de Roth, siempre a a la pesca de material literario en medio de sus muchos trámites y visitas al hospital. Una de las escenas más «novelescas» que vive el autor transcurre justamente en un taxi conducido por un hombre rencoroso y violento que confunde al escritor con un psiquiatra. Lo más curioso de todo es que
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