8 de marzo 2001 - 00:00

"El exorcista" vuelve con plus: agregaron 11 minutos

Escena del film.
Escena del film.
(07/03/2001) En uno de los descansos entre las varias sesiones de exorcismo, el cura Karras pregunta al padre Merrin: «¿Por qué el Diablo eligió a una criatura tan frágil como Regan para manifestarse? ¿Por qué no lo hizo como un adulto?». Merrin le responde: «No es por azar. El Mal tiende a preferir lo que más logre distanciar al hombre de la divinidad. Observar una niña de 10 años, un símbolo de la inocencia, convertida en ese monstruo repugnante que está allí arriba, es mucho más persuasivo para el fin de destruir la credibilidad en la naturaleza divina de lo humano».

La digresión teológica, contenida en el guión original del film, era responsabilidad exclusiva del escritor de formación jesuítica William Peter Blatty, autor de la novela en que se basó el clásico del cine de terror «El exorcista», y una de las pocas que el director William Fried-kin accedió a regañadientes a filmar, aunque luego la eliminó del corte final.

Esa escena, junto con otras varias que quedaron en la sala de montaje y que totalizan casi 11 minutos, fueron reinsertadas en la versión del film que desde mañana regresa a las salas argentinas.

Suele denominarse a estas versiones, según la terminología tradicional, el «corte del director», aunque en este caso la expresión llama a dudas: no fue otro sino el mismo Friedkin quien, en su momento, más combatió para eliminar algunas de las escenas que había filmado por exigencias del guión (el mal carácter de este director es legendario en Hollywood, y uno de sus contrincantes más feroces durante la filmación de «El exorcista» fue justamente Blatty).

Paradojas de los tiempos: al revés de lo que ocurrió en casi toda la historia de Hollywood, cuando los grandes estudios con sus famosos «tycoons» empuñaban las tijeras y el director quedaba relegado al lugar del intelectual incomprendido, al de la víctima de esos «matarifes mercantilistas» que sólo querían ganar dinero, ahora ocurre todo lo contrario: son esos mismos estudios los que más ansiosos se muestran por restaurar hasta el último fotograma de muchos films de sus archivos, más allá de la voluntad que en su momento hayan tenido sus realizadores. La llegada al mercado del DVD, con su voraz demanda de suplementos, adicionales y «bonus» de todo tipo, indudablemente ha tenido su influencia. También, la duración promedio de las películas, que ahora no baja de las dos horas.

Agregados

De esta forma, «El exorcista», como ocurrirá próximamente con «Apocalpyse Now», podrá ser vista por decisión de la Warner con un montaje diferente del de su estreno original en diciembre de 1973 (en Buenos Aires se estrenó en agosto de 1974, en el cine Opera, con el mismo éxito arrollador que tuvo en casi todo el mundo. Desde entonces, y hasta 1982, el film volvió con cierta regularidad a cartel cuando las reposiciones eran moneda corriente).

Hay tres diferencias básicas entre la nueva versión y la conocida hasta el momento; sólo los muy memoriosos o los muy adeptos al film, que los hay, advertirán el resto de los añadidos, que no son especialmente relevantes. La escena más extensa, y quizá la de reposición más justificada para explicar mejor la evolución dramática del personaje de Regan (Linda Blair), es la de la primera consulta de su madre Ellen Burstyn al médico, cuando empiezan a manifestarse los primeros síntomas de comportamiento extraño. La escena incluye un prolongado diálogo entre ambos, posterior a un contrapunto entre Regan y una enfermera que la mira con extrañeza en la antesala del consultorio.

La segunda, la más discutida, es la muy comentada escena «de la araña». Antes de que la pose-sión sea total, Regan baja rápidamente la escalera de la casa apoyada en sus cuatro extremidades, boca arriba (con un paso similar al de una araña), y termina echando sangre por la boca.
Friedkin la había cortado porque decía que desentonaba con los tiempos de la posesión demoníaca. No le faltaba razón.

La última es el final: la película concluye no en el momento en que el cura amigo de Karras mira hacia la ventana tapiada de la casa abandonada, sino que se encuentra con el policía que interpreta
Lee J. Cobb y mantienen un diálogo con una réplica humorística sobre cine, similar al que el detective había tenido en su momento con Karras. Sin embargo, ese diálogo no ha sido repuesto en su totalidad: en la versión original, concluía con el mismo cierre de «Casablanca». El policía le decía al cura: «Este puede ser el inicio de una bella amistad», pero Friedkin no quiso, tampoco ahora, insertarlo en su totalidad.

Otros añadidos, además del diálogo teológico referido al principio, son los siguientes:

1) La película no empieza directamente en el prólogo iraquí, sino que hay una breve imagen de la casa en Washington.

2) Hay diálogos adicionales entre
Ellen Burstyn y su asistente Kitty Winn.

3) Se incluyen también diálogos breves entre
Linda Blair y su madre.

4) Hay tomas adicionales del padre Karras (
Jason Miller) en su departamento. En una se lo ve tomando whisky con un primer plano de la marca.

5) Cuando llega el exorcista
Merrin ( Max von Sydow) a la casa, no se dirige inmediatamente al cuarto de Regan sino que acepta un cognac que le ofrece la madre, con quien cambia alguna broma sobre el alcohol y el sacerdocio.

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