El DJ holandés Ferry Corsten buscó (y
logró) hacer delirar al público con sus
trances electrónicos; sus alusiones
anti-Bush, sin embargo, no despertaron
mayor interés.
El galpón cubierto del Estadio Pepsi Music (ex Obras Sanitarias) se convirtió la noche del domingo en un «club» con furiosa música dance y peculiar ambientación. Para la actuación del DJ holandés Ferry Corsten se decoró el lugar con fotografías de figuras significativas como Osama Bin Laden, George Bush, Yasser Arafat y Shimon Peres, entre otras, mientras que la única bandera que aparecía multiplicada alrededor de todo el lugar era la de Irak.
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Con explícita línea anti-Bush y sin alusiones a la actual guerra en Medio Oriente, tanto Corsten, como el DJ alemán Paul Van Dyk denotan una búsqueda doble en su público: hacerlo delirar con los trances y explosiones electrónicas de imagen y sonido, pero además bajar una línea ideológica marcada.
Ahora bien, si el público comprende o no los mensajes es otra historia. Se los veía extasiados repetir las letras pero sin demasiado interés, excepto en chistes tales como: «Estamos parados acá, entre Bush y Bin Laden, si las bombas no nos borran». En mensajes de texto para encontrarse con los grupos danzantes, las coordenadas del domingo las trazaban los rostros de políticos, presidentes y terroristas, y alguno no comprendía por qué no aparecía la foto de Néstor Kirchner o Fidel Castro. Corsten se ha camuflado hasta hace no mucho detrás de innumerables seudónimos bélicos (que en realidad buscan ser antibélicos) bajo los cuales ha producido y remezclado desde que lanzó su primer álbum, cuando tenía 16 años. Esto responde a que su trabajo es tan prolífico que su discográfica no lograba absorberlo bajo un mismo nombre y optó por varios.
Este productor y DJ dice buscar un nuevo concepto de fiesta digitada por la música por él llamada LEF (loud, electronic, ferocious), algo así como «Electrónica feroz con alto volumen». Tiene origen en el término alemán que significa «coraje» y lo aplica Corsten no sólo desde lo artístico propiamente dicho sino desde ese concepto de música con militancia antibélica.
Ha dicho en varias oportunidades que describe su sonoridad desde el coraje que ha tenido para producir un estilo personal y más allá de lo que opinara el resto. Es que como productor de música y DJ se ha destacado siempre por buscar el límite antes que quedarse en lo seguro y meramente comercial del estilo «Deep Dish» o «Chemical Brothers».
Esos excelentes grupos son criticados justamente por haber perdido el objetivo de innovar y haberse concentrado en la ecuación perfecta del arte/negocio. Pero aunque Corsten actúa de «antisistema» disfruta de la misma fama que los criticados por « comerciales». Actualmente ocupa el puesto número 5 del «DJ Magazine» del Reino Unido (2004) con referentes tales como Tiesto, Paul Van Dyk y Hernán Cattáeno y desde entonces no detiene sus giras por Europa, América y Asia.
Por caso, su producción más exitosa hastala fecha es una canción para la estrella pop japonesa, Ayumi Hamasaki, titulada «Whatever», y de la que se han vendido tres millones de copias, sólo en ese país.
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