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4 de junio 2008 - 00:00

Entretenido retorno a la novela de intriga

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Fred Vargas «Bajo los vientos de Neptuno» (Bs. As., Punto de lectura, 2008, 496 págs.)

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La primera impresión es que Fred Vargas es un chicano, un latino de los Estados Unidos, que se ha dedicado a la «novela negra». Nada que ver. Fred Vargas es el seudónimo de Fréderique Audouin-Rouzeau, una medievalista y arqueóloga francesa que se ha hecho famosa con sus novelas de intriga en una mezcla de los estilos de Agatha Christie y George Simenon. Fred es el diminutivo de su nombre, y Vargas, el apellido que ya había elegido su hermana gemela, la pintora Jo Vargas, como un homenaje al personaje de Ava Gardner en la película «La condesa descalza».

Fréderique Audouin eligió ese seudónimo para que en el Centro Nacional de Investigación Científica (el CNRS), donde trabajaba, no pensaran que su pasión por fantasías era superior a su devoción por la ciencia, y la dejaran seguir investigando sobre las pulgas y las ratas que causaron la Peste Negra en el siglo XIV o planear artilugios para proteger de la gripe aviar.

Hace 24 años (Audouin es hoy una respetada mujer de 51 años), después de estar trabajando en unas excavaciones arquelógicas, decidió tomarse una vacaciones y divertirse escribiendo para una novela policial que le daba vueltas por la cabeza. La concluyó en tres semanas, trabajando 15 horas por día, y dándose un año para corregirla, método que ha mantenido en sus diez novelas siguientes. La envió a un concurso y ganó el premio Festival de Cognac 1986.

A partir de allí su éxito fue rutilante. Hoy sus novelas se publican en 35 países y ha vendido unos 6 millones de ejemplares. La clave de su éxito acaso esté en haber retomado, con un buen ojo en la registradora, la clásica y olvidada novela de intriga, no tener como protagonista a un ser decepcionado del mundo que encuentra corrupción por todas partes, harto de la inutilidad del Estado y la torpeza de la Justicia. Se explica: «Demasiado tiempo el policial en Francia dio testimonio de la realidad, Si yo quiero dar mi testimonio social o político escribo un artículo en un diario o voy a una manifestación. Dudo que la literatura sea el lugar para el combate político frontal, para mí es el lugar del combate político subliminal». «Bajo los vientos de Neptuno» permite adentrarse en el mundo de Fred Vargas, conocer a su flemático e intuitivo comisario Jean-Baptiste Adamsberg y sus colaboradores que siempre terminan, ante el crimen, convirtiéndose en una comunidad solidaria, no ausente de estimulantes conflictos personales. Como en todas su novelas hay guiños culturales, muy franceses, para deleite de sus lectores. Aquí el asesino serial, que reaparece tras décadas de provocar desvelos en ese comisario recitador de Racine, es Tridente, criminal que clava en sus víctimas un cetro con tres puntas, que remite a Neptuno, a Saturno y al demonio.

El lector se puede preguntar en algún momento cómo es que ha caído seducido en la irrefrenable lectura de sucesos tan disparatados como atrapantes, en la persecución de asesinos improbables, en situaciones delirantes, en hechos inconcebibles. Fred Vargas entregando un juguete que entretiene, y mucho, lleva al lector de regreso a los viejos cuentos y leyendas del monstruo en el laberinto sobre el cual el héroe siempre triunfa.

M.S.

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