Pero donde aplaudió toda la sala, y la gente hasta se puso de pie, fue cuando, semioculta por una columna, se oyó una vocecita diciendo Tim Robbins : «Vivimos en Nueva York porque amamos Nueva York. Crecimos ahí, queremos criar a nuestros hijos ahí. Es un crisol de razas, la ciudad más democrática de Estados Unidos. Podés ir caminando, te sentís como en el barrio, no vivís aislado del resto como en Los Angeles. Además tiene buenos restaurantes argentinos, Los Angeles no.»
«Muchas veces uno sabe que debería subir una montaña, pero lo tienta más irse por una callecita cómoda. Yo tenía esa tentación, cuando apareció Robert Altman para ofrecerme el protagónico de 'The Player. Las reglas del juego', y me dijo 'Es una linda montaña. Vamos a subirla'. Le debo mucho».
«Clint Eastwood, para quien actué en 'Río místico', jamás alza la voz. Prepara todo, manda rodar una sola toma, vos sabés que ésa es la toma que va a usar, te entregás con todo, y cuando ya está nunca dice « corten», sino apenas 'Ajá, okey', siempre en voz baja, tranquilo. Es un maestro zen».
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