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5 de marzo 2014 - 00:04

Estrenan fuerte obra del urticante catalán Miró

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Corina Fiorillo pondrá en escena, en el Teatro San Martín, “El principio de Arquímedes” de Josep María Miró.
ímedes" es la primera obra del dramaturgo y director catalán Josep María Miró que se estrena en la Argentina. Su acción se desarrolla en tiempo real y analiza desde diferentes ópticas un supuesto caso de pedofilia.

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Lejos de alcanzar una verdad única, la pieza obliga al espectador a tomar partido, aunque no quiera. "Con ella obtuvo el Premí Born (máximo galardón del teatro catalán) que ya había ganado en 2009 con 'La mujer que perdía todos los aviones'. En realidad, todos sus textos merecen conocerse, por su inteligencia y por la inquietud que generan. Esta obra tiene una dinámica arrasadora", señala la directora Corina Fiorillo.

"El principio de Arquímedes" es una coproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires y el Institut Ramón Llull de Barcelona que subirá a escena el 13 de marzo en el Teatro San Martín (Sala Cunill Cabanellas), con un elenco integrado por Juan Minujin, Beatriz Spelzini, Martín Slipak y Nelson Rueda. Dialogamos con Fiorillo.

Periodista: ¿El teatro de Miró siempre es tan urticante?

Corina Fiorillo: Sus textos plantean realidades de hoy sin tomar partido y con procedimientos que se alejan del teatro realista. "La dona que perdia tots els avions" (ya publicada en español) es un texto bellísimo sobre el encuentro de una mujer que se dedica a categorizar hoteles y restaurantes con dos isleños de un país tropical que bien podría ser Cuba. Plantea un cruce de civilizaciones e ideologías que resulta muy inquietante.

P.: Un crítico español ha dicho que los personajes de Miró "luchan por comprender el mundo ayudados por otros que son su espejo".

C.F.
: Sí y eso también se destaca en otra obra suya, "Humo", que pude ver en Barcelona cuando llevé "Miembro del jurado" con el Teatro Nacional Cervantes. Son dos matrimonios europeos en un país poscolonial. La pareja mayor vive allí desde hace tiempo y la otra viaja para adoptar un hijo. En ese momento estalla una revolución social y los cuatro quedan encerrados en un hotel. Para mí es un homenaje a Tennessee Williams, como antes homenajeó a Harold Pinter con "Una historia explicada del revés", al empezar la historia por el final como en "Traición".

P.: ¿Por qué eligió "El principio de Arquímedes"?

C.F.:
Me gusta dirigir textos sólidos, con situaciones bien construidas e ideas que movilicen al espectador. Cuando leí este material, de inmediato quise llevarlo a escena. Me encantó que no dicte sentencia, que obligue al espectador a tomar partido. Todo está sencillamente expuesto, sin bajar línea y sin necesidad de explicar nada. Es una obra que nos lleva a pensar qué tipo de sociedad construimos. Cada vez estamos más aislados unos de otros.

P.: El uso de las redes sociales juegan un papel clave en el conflicto de la pieza.

C.F.:
Y para lo único que sirven, en este caso, es para exponer al otro al juicio público y sobredimensionar los hechos muchas veces en base a presunciones. Miró pone en tela de juicio el criterio de verdad, mostrando su carácter relativo. Es una verdad que se manipula para vender o para convencer a la opinión pública apelando a su subjetividad. Es algo que padecemos a diario y Miró lo pone en movimiento a través de un recurso maravilloso: en algunos cuadros la acción retrocede algunos minutos para mostrar lo que sucedió antes y después desarrolla la escena completa.

P.: Es un recurso que se ha visto en varias series televisivas como "Damages".

C.F.:
Y en este caso, no sólo sirve para subrayar la intriga, sino también como advertencia para no juzgar por anticipado. Uno escucha una conversación ya empezada o algo dicho fuera de contexto que no se sabe de dónde viene, y se forma una opinión. Pero después, al ver la escena completa, se da cuenta de su error. Y lo mismo ocurre con la primera apreciación de los personajes. Al principio, puede que resulten algo desagradables, pero después entendemos sus miedos, sus impulsos y van apareciendo otras facetas. Es una obra en la que todos los personajes tienen razón.

P.: Esto hace que la verdad resulte más escurridiza...

C.F.
: Tal cual. Por eso convocamos a Enric Planas para que adaptara la escenografía de la puesta catalana dirigida por su autor- al espacio de la Cunill. Se trata de un dispositivo que a lo largo de la obra va invirtiendo la ubicación de algunos objetos. Lo que estaba a la derecha pasa a la izquierda y viceversa. Es un concepto escenográfico muy fuerte y consustanciado con la obra que refuerza el carácter escurridizo de la verdad.

Entrevista de Patricia Espinosa

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