Toronto (Reuters) - El musical «Hair» siempre es funcional. En su momento, fue empleado como testimonio contra Vietnam, y ahora los productores apuntaron a que su mensaje condenara la actual guerra en Irak. Pero espectadores y críticos no sintieron lo mismo. James Rado, coautor de la obra, dijo en el mensaje es todavía más fuerte hoy día. «Creo que estamos viviendo la misma situación, la misma confusión que en 1968,» dijo. Sin embargo, desde el punto de vista puramente artístico, la estética de la obra, con muchos de sus personajes hippies luciendo flores en sus cabellos, no tiene nada que ver con el mundo de hoy. Eso fue lo que señalaron los críticos, al apuntar que el «flower power» referido a Irak resultaba anacrónico, cuando no ridículo. El comentarista de «The Toronto Star», Richard Ouzounian, escribió que el show no despertaba interés, y que «si bien los actores se desnudan por completo, sus almas permanecen completamente ocultas ante los ojos del público». Rado reconoció que se vio obligado a efectuar algunas alteraciones en el libro, para que las jóvenes generaciones pudieran entender lo que significó el movimiento hippie en los años 60, lo que para otros críticos convirtió al guión en una «rebeldía didáctica».
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