Base Aérea El Bosque, Chile, 10 de setiembre de 1973. El capitán Jorge Silva, a cargo de la logística de la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea de Chile, percibe lo que está por suceder. Al otro día sucede algo peor a lo imaginado.
Un drama sobre el dilema de un militar durante el golpe en Chile, las desventuras de un joven que olvida su contraseña de bitcoins y un documental sobre Antonio Formaro renuevan la cartelera.
Los estrenos de la semana incluyen un drama histórico, una comedia y un documental sobre música. (Foto: "Hangar Rojo").
Base Aérea El Bosque, Chile, 10 de setiembre de 1973. El capitán Jorge Silva, a cargo de la logística de la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea de Chile, percibe lo que está por suceder. Al otro día sucede algo peor a lo imaginado.
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Un hangar de la base va llenándose de prisioneros civiles. Algunos morirán allí mismo, a otros los llevarán en camión hasta el Estadio Nacional, convertido en enorme cárcel improvisada. Las órdenes son claras: en el viaje, el camión debe hacer un desvío para eliminar y dejar tirados algunos prisioneros que ya fueron marcados. El capitán debe entregar a los restantes.
Sus superiores, sus propios compañeros de armas, lo tienen en la mira. Saben que él no está a favor del golpe, ni mucho menos quiere participar de la represión. Y ellos quieren obligarlo a tomar partido. Encima él ha tratado de comunicarse con su esposa, que trabaja en la Universidad, pero no le contestan ni allí ni en la casa. Seguramente los otros saben dónde está, y cómo está.
Esto es, en síntesis, lo que cuenta "Hangar rojo", excelente película del director y productor Juan Pablo Sallato sobre guión de Luis Emilio Guzmán. El asunto es universal, es el drama de un hombre que en pocas horas debe decidir entre su conciencia y su conveniencia. La insegura supervivencia de él y de los suyos.
Acá no vemos ninguna escena morbosa de violencia, apenas suena un tiro en toda la película, al menos eso es lo que alcanzamos a escuchar. Pero sabemos lo que está ocurriendo. La tensión se mantiene todo el tiempo. Los actores son precisos.
El montaje, la sobria (y sombría) puesta en escena, la concentración dramática de la historia, la fotografía en excelente blanco y negro, hacen de este relato una obra mayor, potente y reveladora. Los textos finales nos confirman que todo esto fue cierto, incluso el capitán Silva existió de veras. Y murió hace poco.
La base de esta película es el libro de Fernando Villagrán "Disparen a la bandada", subtitulado "Crónica secreta de los crímenes de las FACh contra Bachelet y otros", 2002. FACh es Fuerza Aerea de Chile. Villagrán es uno de los pocos detenidos que Silva pudo alejar del fusilamiento, aunque no de la cárcel.
Bachelet es el general que murió torturado por militares golpistas. Poco después su esposa y su hija también fueron apresadas y torturadas. Y muchos años después, de nuevo en democracia, su hija, la médica socialista Michelle Bachelet, llegó a ser ministra de Salud, ministra de Defensa, y presidente de Chile durante dos períodos consecutivos.
Pero esta última es una historia bastante conocida. No tanto, la historia del capitán Silva y la de otros 84 militares aeronáuticos chilenos que sufrieron su misma suerte. Presos y condenados por el gobierno de Pinochet, recién en 2016 la Corte Suprema decidió anular esas condenas y restituir legalmente el buen nombre y honor de aquellos hombres rectos.
A esa altura, Silva, exiliado en Europa, ya estaba jubilado como ejecutivo de una empresa aérea de cargas. Volvió a su país algunas veces y, con 86 años de edad, murió en el 2024, apenas siete meses después de su esposa.
Postdata: "Hangar rojo" se hizo en coproducción con Italia, que aportó algunos euros, y Argentina, que aportó personal técnico y, sobre todo, el lugar de rodaje: la Base Aérea Cóndor, ubicada en el departamento Las Heras, Mendoza. Es que la FACh se negó rotundamente a prestar las instalaciones de la Base Aérea El Bosque donde ocurrieron históricamente los hechos hace ya más de medio siglo. Así son las cosas, todavía.
Con elenco joven y desarrollo disparatado, "Escondida en mi cabeza" cuenta las desventuras de un pelmazo marihuanero maltratado por la suerte: un día se queda sin novia y sin trabajo pero con plata que invierte en bitcoins, al punto se queda en coma, pasan los años y otro día se despierta millonario. ¡Pero olvidó la contraseña para disfrutar de sus bienes!
Luego pasa más días probando de una u otra manera cómo recordar esa contraseña. Quienes lo rodean, que son igual de pelmazos, tratan inútilmente de ayudarlo. Al fin un buen día encuentra una moraleja y una orientación para su vida y se termina la película. El autor, Lucas García Lagos, que antes había hecho el policial "Franklin, historia de un billete", se pasa el rato sin mayores exigencias (ni ganancias).
Se estrena también un documental muy interesante, "Retrato de un pianista", que mediante sucesivos momentos aparentemente dispersos va mostrando el carácter entusiasta de Antonio Formaro, sus pasiones, andanzas y enseñanzas.
Sea en el Teatro Colón como en una salita de provincia o el Brazzola de Chascomús y el Argentino de La Plata, sea en una casa evocando canzonetas con la familia o en el Museo Claudio Arrau, o en los ensayos y en sus clases, Formaro es puro entusiasmo, cordialidad y sencillez.
Habla con agradecimiento de Mendelssohn y Chopin, su modelo Claudio Arrau, sus maestros Manuel Rego y Perla Brúgola, y con igual cariño enseña el valor afectivo de los viejos pianos, el frac y el moño para algunos conciertos y hasta el mérito de los fantasmas que habitan los teatros.
La palabra es esa, porque Formaro enseña, y lo hace con un amor que se transmite gozosamente. Esto lo venimos viendo en sus micros de youtube y ahora también lo vemos en este retrato que le han hecho, a cuatro manos, José Luis Nacci y Elena Koniecczny. Película breve, dan ganas de seguir viendo.