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«Este es el único lugar en el mundo donde se proyecta públicamente este tipo de películas». La frase no es de ninguno de los responsables del ciclo de pornografía antigua musicalizada en vivo que comenzó el viernes pasado y culminará hoy y mañana a la medianoche en el Malba.
La cita aparece en un artículo de 1956 de la revista estadounidense
El dueño del Teatro Shangai,
En cambio las «stag movies» siguen siendo tan -o más- esquivas que aquellos viejos tiempos en los que no había planos detalles ginecológicos. Salvo algún museo erótico de Nueva York o Europa, es casi imposible asistir a una función pública de esas piezas de cine condicionado.
Ahora, una selección de lo más raro y clásico del rubro, con música en vivo de