En la elegíaca “Suite Habana”, del cubano Fernando Pérez, mucha gente de variada condición social contaba a cámara el sueño de su vida. Los jóvenes tenían sueños ambiciosos. Los mayores, no tanto. La última entrevistada, una viejita vendedora ambulante de maní, ya no tenía sueños. En el documental que ahora vemos, de Marcos Martínez, también hay gente de variada condición y experiencia de vida. Está el zapatero jubilado con la mínima que ofrece enseñar su oficio a quien quiera aprenderlo, el rezongón que dice no tener ofertas laborales a causa de un defecto en el pie, los buscavidas y los que ya empiezan a cansarse, el que canta horrible, caritativamente acompañado por los curas franciscanos que proveen comida a los indigentes, muchachos sanos con mala suerte, mujeres con cierto nivel educativo que tampoco tuvieron suerte. Todos tienen algo en común: viven y duermen en la calle.
Hermosos sueños, y sin interpretaciones
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A todos, Martínez les pregunta por algo que hayan soñado. La respuesta, por lo general, es algo hermoso, como una sensación de paz, un regreso al hogar, una reconciliación, o un reencuentro con los padres. El despertar, dicen, es agridulce, o directamente amargo. Se entiende porqué algunos siguen durmiendo a lo largo del día. Pero los entrevistados son, también por lo general, personas con ganas de lucharla. Película singular, desarrollada a pulmón y con verdaderas ganas de conocer y comunicarse con la gente. Colaboraron, sin hacerse propaganda, miembros de Amigos en el Camino, Casa de la Cultura de la Calle, fundada por Gastón Pauls, Duchas del Sagrado (por el Sagrado Corazón, de Barracas), la Fundación Multipolar y otras entidades benéficas, todas de orden privado.
P.S.
“Sueños” (Argentina, 2022); Dir. M. Martínez; documental.



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