(23/02/2001) Isabel Parra vuelve a nuestro país después de dos años, cuando vino a cantar y acompañar la exposición sobre Violeta Parra. Esta vez, viene invitada por el Gobierno de la Ciudad, que la incluyó en un festival folklórico gratuito programado para mañana en el parque Sarmiento a partir de las 18, y cuya lista completan el Chango Spasiuk, Jaime Torres, Ramona Galarza, Liliana Herrero, Teresa Parodi, Antonio Tarragó Ros, Enrique Llopis y Damasio Esquivel. Isabel Parra cantará aquí pocas horas antes de viajar a Washington para llevar la exposición sobre su madre y para presentar su música con arreglos camarísticos realizados por su hija Tita.
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Y, según adelantó en diálogo con este diario, su recital incluirá viejas canciones, títulos «eternos» de Violeta, algunas piezas de Silvio Rodríguez -«uno de los pocos autores que interpreto, más allá de mis temas»-, un puñado de las 14 composiciones de su último disco «Colores», y en el que compartirá un tema con Antonio Tarragó Ros. Actuará acompañada de su hija Tita y de su nieto, el guitarrista Antar Parra. Periodista: ¿Por qué, estando tan cerca, viene tan poco a cantar a la Argentina? Isabel Parra: Siempre me ha parecido muy injusta la falta de reciprocidad que se da en el terreno de la canción entre la Argentina y Chile. Es cierto que nosotros somos un país más chico culturalmente y que el suyo tiene un desarrollo muy potente en esa área, pero me he hartado de esta injusticia. Apenas van los Inti Illimani cada tanto y pará de contar.
I.P.: No lo sé. Yo he vivido en todas partes, incluso allí, y jamás me he sentido discriminada ni nada por el estilo. Creo, en cambio, que nosotros somos un poco más tontos que ustedes y que no hemos sido capaces de armar en la Argentina una infraestructura como la que ustedes tienen aquí. En todo caso, esa «enemistad» entre ambos pueblos de la que hablan algunos es algo que sólo se aloja en los corazones mal habitados. Creo que esa rivalidad es una manera frívola de banalizar algunos sentimientos. P.: ¿Diría que los argentinos nos estamos perdiendo de conocer algunos valores chilenos nuevos por esta falta de reciprocidad? I.P.: Para serle sincera, tampoco crea que se están perdiendo mucho. Nosotros aún estamos en un mundo cultural posdictadura y vivimos en medio de un territorio light. Fíjese que el sueño de los baladistas chilenos es irse a vivir a Miami. Los artistas de mi generación somos sobrevivientes de un período muy duro y, por suerte, aún estamos vigentes, seguimos haciendo canciones y tocando en todo el mundo.
Lo que se sembró, evidentemente, no se ha perdido. Pienso que, a pesar de lo duro, aquél no ha sido un tiempo malgastado. Y lo noto cuando los estudiantes europeos dedican libros o tesis doctorales a estudiar la música chilena.
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