17 de noviembre 2005 - 00:00
Idea original deriva en usual "love story"
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Dunst y
Orlando
Bloom:
quizás,
quizás,
quizás...
«Todo sucede en Elizabethtown» es autoayuda con estilo: la ya inconfundible marca Cameron Crowe («Jerry McGuire», «Vanilla Sky», «Casi famosos»), con su escritura cinematográfica rítmica y musical, depura los pasos del lugar común, aunque la excesiva duración del film, y su target demasiado localista, sobre todo en el largo tramo de la road movie final por la «
Alec Baldwin, que viene superándose de film a film con sus papeles de personajes temibles, es el mandamás de esa compañía, y a quien le toca explicarle a Drew que, gracias a sus zapatillas, la firma perderá casi mil millones de dólares. Cabeza en alto, Drew repite a todos los que lo ven transitar por los pasillos de la empresa, como un condenado hacia el cadalso, «Estoy bien» («I'm fine!»). Quizá, Crowe jugó con ese recurso con la idea de reiterar el «Show me the money» de «Jerry McGuire», pero no siempre se gana.
Finalmente, y aunque un poco menos que en otros casos, «Elizabethtown» reitera la duda que deja una gran corriente del cine romántico norteamericano actual, que es la de definir personajes modernos, generacionalmente contemporáneos de la era pos-revolución sexual, pero que se comportan como en los tiempos del cine pre-Lolita Torres.

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