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18 de marzo 2024 - 10:25

José Militano, autor y director de teatro anticipa el estreno de "Mi querido señor Mozart"

Se estrena "Mi querido señor Mozart", con Marcos Montes y la pianista Fernanda Morello, que combina datos biográficos del compositor con ocurrencias inspiradas en su romance con una alumna. Combina teatro y música, con la ejecución de el concierto para Piano N° 17 como en una sala tradicional.

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El autor y director José Militano junto a Marcos Montes y Fernanda Morello.  

“Contrariamente al ideal del artista atormentado, Mozart era un hombre que disfrutaba mucho estar con la gente, amaba a su esposa y disfrutaba enormemente su trabajo. Probablemente, un genio feliz”, dice José Militano, autor y director de “Mi querido señor Mozart”, que se estrena el lunes próximo en El picadero.

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Con la actuación de Marcos Montes junto a la pianista Fernanda Morello, la obra imagina la relación artística y afectiva entre el compositor y Barbara Ployer, una de sus estudiantes predilectas que inspiró el Concierto el sol mayor K. 453. Sin embargo, más que una biografía, el espectáculo es una serie de ocurrencias inspiradas en esas criaturas de las que subyace la clásica pregunta de si el amor era por la persona o por el artista. El Concierto para Piano Nº 17 se tocará íntegro como en una sala tradicional, y cuenta además con un Cuarteto de vientos y el Cuarteto Delta. Conversamos con Militano.

Periodista: ¿Por qué Mozart? ¿Qué significó y como se diferencia de otros compositores clásicos?

José Militano: Marcos Montes, Fernanda Morello y yo habíamos trabajado juntos en un espectáculo experimental que combinaba concierto y teatro, basado en la música de Ravel y los poemas de Bertrand. Para este nuevo proyecto queríamos seguir explorando ese formato híbrido pero con un compositor más convocante para aquellos que no se le animan a la música clásica. Quizás lo más distintivo de Mozart sea su balance insólito entre cualidades que no suelen ir juntas: el instinto irresistible por la melodía mediado por una claridad formal extrema; música controlada pero espontánea, simétrica pero inspirada. Tiene en apariencia una superficie sonora pulida y galante que esconde el poder de conmover en modos que no esperamos.

P.: ¿Cómo imaginan esa historia de amor entre Mozart y su alumna?

J.M.: Fernanda llegó con esta idea y me contó la historia de Barbara Ployer, una alumna para quien Mozart escribió dos de sus conciertos para piano. Hay muy poca información sobre ella, y eso nos dio la libertad para imaginar un vínculo de amistad creativa hecho a nuestra medida. No estamos retratando una historia de amor romántico consumado, sino una tensión afectiva e intelectual donde el amor por el arte puede confundirse con el amor por el artista.

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P.: Para los no entendidos, ¿hay contexto sobre la historia de Mozart y el tiempo en que vivió? ¿Qué se destaca de su vida?

J.M.: Mozart compuso sus obras más importantes en Viena, la capital de la música europea en esa época. Los compositores todavía trabajaban para las cortes, pero ya había llegado la Ilustración y la fe en el progreso de la Humanidad, por lo que todo ese optimismo influyó en la música de su época. Las corrientes racionalistas hicieron que los compositores se esforzaran por dar formas limpias y fluidas a la música. Mozart fue educado en esa tradición y la elevó en la dirección de su propia imaginación desbocada. Su modo de vivir era igual de voraz y animado.

A propósito de maestros vimos El maestro de Bradley Cooper muy presente en los Oscars. Cada tanto se cuentan historias de grandes genios de la música....a qué lo atribuis? Cuál podés destacar?

J.M.: A la mayoría de nosotros también nos cuesta separar el amor al arte por el amor al artista, y las historias sobre sus vidas suelen ser una manera paralela de expandir la experiencia. Y, además, está la curiosidad por los detalles novelescos. Amadeus, por ejemplo, sigue siendo una de las biopics más recordadas que se han hecho, y también de las más controvertidas. Creo que es un error adjudicarle imprecisiones históricas cuando son en realidad licencias propuestas desde la fantasía y el disfrute, una reivindicación de la imaginación popular. Lo importante es que respeta el lugar de la música y se ocupa de darle un valor narrativo. “Mi querido Señor Mozart” propone un acercamiento histórico aún menos riguroso; más que una biografía es una serie de ocurrencias inspiradas en dos personas que existieron y de la bellísima obra que resultó de ese encuentro (el Concierto para Piano Nº 17, que se tocará íntegro como en una sala tradicional).

P.: ¿Cómo ves este momento del teatro la música y la cultura?

J.M.: Son momentos difíciles para todos. Siempre intento pensar que la cultura no es algo débil que se apague tan fácilmente. Aquello que nos moviliza tiene fuerza propia, y a nosotros sólo nos toca llevarlo a su mejor versión dentro de cada contexto. Me gustaría, sin embargo, que los colegas que dejan tanto en ese camino tengan la retribución y el respeto que merecen. La calidad del entretenimiento que la gente disfruta en medios más comerciales suele tener origen en muchos de los lugares públicos de formación y experimentación que a veces se demonizan. La desinformación nos disminuye a todos, sin importar nuestras preferencias políticas.

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