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7 de febrero 2007 - 00:00

Juan Taratuto: "Manuel Antín me mandó a aprender cine al café"

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Tras su exitosa «No sos vos, soy yo», Juan Taratuto estrena mañana otra comedia romántica: «¿Quién dijo que es fácil?».
Reaparece esta semana Juan Taratuto, el exitoso autor de «No sos vos, soy yo», ahora con una nueva comedia romántica protagonizada por Diego Peretti y Carolina Peleritti, con participaciones de Daniel Rabinovich, Lidia Catalano, Carlos Portaluppi, Monica Galán, Marcelo Serre y otros. Dialogamos con él.

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Periodista: Taratuto, Peretti, Peleritti, esto parece una comedia italiana...

Juan Taratuto: Aclaro que soy un falso italiano. Mi abuelo era Taratuta, ruso judío (venía de Odessa, 1912), pero aquí lo anotaron mal y se convirtió en tano. Es gracioso, en Italia me preguntaban de qué parte era. «Sono del Sur», respondía.

P.: Y estudió cine en una escuela de Zona Sur.

J.T.: Hice dos años en Avellaneda, pero ya no era su mejor época. Cuando se abrió la Universidad del Cine, me pasé enseguida. Soy de la primera camada de la Fuc. Recuerdo especialmente las charlas «téte a téte» con don Manuel Antín, que me decía «Usted acá no va a aprender nada. Tiene que irse al café, ahí va a aprender». Y le hice caso, por lo menos en ir al café. La verdad, cuando uno es estudiante no siempre entiende (o atiende) lo que le dicen los profesores. Recién después se da cuenta, y quisiera ir a clase de nuevo.

P.: ¿Qué otra escuela tuvo?

J.T.: Hago publicidad. Me gusta mucho, y es un gran entrenamiento, porque me permite transitar géneros distintos, probar diversas técnicas, y valorar el tiempo. En apenas mes y medio debo pensar, preparar, hacer, y transmitir cada corto publicitario, y lo disfruto. Lo mío es eso. No me tomo el cine de largometraje como obligación. Lo hago, sólo cuando creo que tengo algo que decir. En el caso de «¿Quién dijo que es fácil?», digo algo acerca de la reciprocidad en el amor, cuando un miembro de la pareja se refugia en las reglas y el otro en las cosas poco convencionales.

P.:
Al respecto ¿hay un libro de consejos sexuales como el que sigue Peretti? ¿Y cómo aceptó Lidia Catalano participar en la escena que surge del seguimiento de esos consejos?

J.T.: El libro existe. Me daba vergüenza, yo a ella no la conocía. «Mire», le digo, «haremos algo en el borde, pero no sé de qué lado del borde nos va a salir». Cuando me compré el jean ella ya lo hizo bermuda. Agregó cosas, se rió mucho. Eso me gusta, para mí el rodaje debe ser un momento de alegría, y que después ese disfrute se transmita al público. Sea cine de autor, o de género, el placer y el interésdel espectador son fundamentales.

P.: Prefirió apelar a un guionista, en vez de escribir usted.

J.T.: En su momento Pablo Solarz, el de «Historias mínimas», me hizo una muy buena devolución de «No sos vos...». Después me contó esta historia, que me encantó, y le pedí que la escriba. Ya demasiada gente filma sólo lo que ella escribe (lo que me suena pedante). Además tenemos buenos directores, pero creo que ser guionista es más difícil. Un buen guión es la base de una buena arquitectura, pero acá hay muchos que tienen eso muy argentino de decir «lo importante es la inspiración en el rodaje» (y después que te salven en el montaje). Eso hay que revertirlo, porque no lograremos tener una industria sin buenos libretistas.

P.: Interesante, el modo en que se reflejan padre e hijo.

J.T.: El personaje del padre es un mix de los padres de Peretti, Solarz y mío, donde inciden la negación al cambio, incluso de auto, y la dificultad para mirar el presente, que en mi viejo era algo exacerbado. Andrés Pazos, gran hallazgo de los directores de «Whisky», tiene además cierto parecido evidente con Peretti: la melancolía en los ojos, el rostro marcado. Y cada uno de esos personajes se sumerge en el pasado, y tiene sus manías.

P.: ¿Cómo surge el personaje de abogado terapeuta de Rabinovich?

J.T.: Ah, ésa es la ventaja de disparatar un poco que nos dan algunos personajes secundarios. Se asocia, además, al terapeuta que hacía Marcos Mundstock en «No sos vos...». Creo que para la próxima invitaré a otro Luthier, y asi sucesivamente, hasta filmar cinco películas.

Entrevista de Paraná Sendrós

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