Cannes - Eduardo Costantini Jr., hijo del fundador del Malba, sólo tiene dos años de experiencia en festivales internacionales de cine, pero su nombre ya saltó a la primera página de la edición «cannoise» de «Variety». Cinéfilo empedernido, Costantini acaba de asociarse en este festival a la compañía Weinstein (una de las empresas independientes de cine más importantes de los Estados Unidos) para formar un fondo de producción y distribución de películas latinoamericanas. El acuerdo alcanzaría en principio los 50 millones de dólares para la realización de 14 largometrajes, cuyo promedio de producción tendría una base de 4 millones y un techo de 10 millones de dólares (cuando el promedio habitual de una película en la Argentina no supera 1,5 millón de dólares).
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El Instituto de Cine no quedaría al margen en el aporte de capital a través de su sistema crediticio (según el interés y el tema de cada film en particular, desde ya), lo cual permitiría elevar más aun el presupuesto que demande una producción. Como calcando el modelo de su padre, Costantini Jr. puso como ejemplo de las películas que le gustaría producir al film mexicano «Frida, naturaleza viva», sobre la vida de la pintora Frida Kahlo que dirigió Paul Leduc y que produjeron, justamente, los hermanos Bo y Harvey Weinstein. Pero el primer largo que se hará bajo el paraguas de este acuerdo es una película de foco social a rodarse en Brasil, «Escuadrón de élite», basada en un libro de José Padilha y con guión de Brulio Mantovani («Ciudad de Dios»).
Esta no es la única novedad que atañe en Cannes a la Argentina en materia de producción: el italiano Istituto Luce, empresa estatal de producción y distribución, anunció su intención de abrir fondos para la Argentina. En un almuerzo realizado ayer (con pastas veramente italianas que trajeron a Cannes), Luciano Sovena, uno de los directores de Luce, dijo a este diario que «no sólo hay razones de afinidad entre italianos y argentinos, sino, para nosotros, también económicas: hacer una película en la Argentina sale algo menos de la tercera parte de lo que nos cuesta en Italia. Además, hace años que queríamos hacer, en estos tiempos donde mandan las coproducciones y el intercambio de historias, actores, técnicos y recursos en general, películas con la Argentina».
Uno de los primeros largos que surgirán de este nuevo acuerdo concretará un antiguo proyecto de Miguel Pereira, «La mula», película a rodarse en Jujuy y ahora también en Italia, acerca de una mujer que transporta droga entre un país y el otro. La ventaja para el director de Mar del Plata, ahora, es que podrá contar con una base presupuestaria de 3,8 millones de dólares. Luce también coproducirá la nueva película de Rosalia Polizzi, con Valeria Bruni Tedeschi, que tendrá como fondo la crisis económica argentina y la caída de Fernando de la Rúa.
Ultimo tango en Helsinki
Otra vez «Volver»: primero fue Penélope Cruz en el film de Almodóvar, y ahora fue Finlandia la encargada de una nueva apropiación tanguera. Se presentó en competencia la nueva película de Aki Kaurismaki «Luces en la oscuridad», que abre con ese mismo tango, en la versión original gardeliana, y cierra con «El día que me quieras». Es bien sabido que los finlandeses son muy tangueros, y Kaurismaki, notorio huésped de la aristrocracia festivalera, se decidió a incluir ambos Gardeles como apertura y cierre de su nueva película (en realidad, no se entiende bien para qué, dado que también utiliza un par de arias de Puccini en el medio del film, como si lo hubiese musicalizado con los CDs que más a mano tenía en su discoteca).
Envejecido «enfant terrible», el director también se bailó unos tanguitos en la alfombra roja antes de entrar en el Palacio, y cuando lo hizo prendió un cigarrillo y se escondió detrás de la puertas de acceso para evitar que se lo hicieran apagar. Al final entró pitando. Hombre simpático el finlandés. La película también es simpática, y eso es lo máximo, con mucho esfuerzo, que puede decirse de ella. «Luces en la oscuridad» se ocupa de un «loser»: un guardián nocturno, encargado de velar por la integridad de una joyería, y de quien está enamorada secretamente, es una forma de decir, una taciturna vendedora callejera de panchos (parecen demasiado grasosas las salchichas finlandesas). Pero la estabilidad emocional del guardián trastabillará rápido: unos mafiosos rusos le mandan, como anzuelo, una bonita rubia para que lo enamore y le robe de paso los secretos de cómo acceder por la noche a la joyería.
Raro el finlandés, raras las interpretaciones sobre su conducta; raro, en fin, el enorme prestigio de Kaurismaki.
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