Gracias a Netflix hemos podido revivir y redescubrir a un personaje excéntrico del que la mayoría conocía su obra, no tanto su vida. Un tipo cautivamente, que vivió sus 57 años a la velocidad de un rayo y no se privó de nada.
Esta producción de Ryan Murphy muestra las luces, sombras, y excesos de un diseñador que hizo de su talento un sello propio.
Roy Halston, una vida a la moda, plagada de lujuria y excesos.
Gracias a Netflix hemos podido revivir y redescubrir a un personaje excéntrico del que la mayoría conocía su obra, no tanto su vida. Un tipo cautivamente, que vivió sus 57 años a la velocidad de un rayo y no se privó de nada.
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El director de esta miniserie se propuso presentar al hombre detrás del glamour de sus diseños. Detrás de la fragancia de sus perfumes. De las anécdotas suyas contadas por varias estrellas de Hollywood.
Inspirada en la novela Simply Halston, de Steven Gaines, la serie protagonizada por Ewan McGregor viaja a la Nueva York de los ‘60 y ‘70, para contar la vida de Roy Halston Frowick (nacido en abril del ‘32 y fallecido en marzo del ‘90). Cómo un niño atravesado por la tristeza llega a ser uno de los referentes de la moda mundial. Su amiga Liza la que tiene un personaje de peso en la trama, lo acompañará a lo largo de varios años.
Interpretada por la actriz Krysta Rodriguez, la Liza de este relato sirve para conocer el alma del protagonista: ella fue, sin dudas, quien más a fondo llegó a conocerlo. Y a través de ese viaje emocional, de esa relación, podemos ser testigos de la vulnerabilidad de un sensible de Hollywood. Un Halston capaz de hacer magia con un trozo de tela o con un puñado de recuerdos.
Con un muy buen trabajo del escocés Ewan McGregor, símbolo de la versatilidad, con un gran papel en Moulin Rouge junto a Nicole Kidman o en Star Wars, Halston nos invita a recorrer una época glamorosa, pero también se permite llegar a las zonas menos luminosas y más bajas de algunas vidas.
Las sombras de Halston, lo más oscuro de este peculiar personaje, se ven en su extraña relación con Víctor (Gianfranco Rodríguez), a quien, de entrada, le paga por sexo, pero con quien enseguida construye un vínculo entre dependiente y tóxico. Y también en sus descontroles.
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