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25 de octubre 2006 - 00:00

La moda, pretexto de dos novelas

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Lauren Weisberger «El diablo viste a la moda» (Bs.As., Plaza & Janés, 2006, 396 págs.)

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Plum Sykes «Las rubias de 5th Avenue», Bs. As., Editorial de Bolsillo. Bs.As, 297 págs.)

El actual boom de la moda ya tiene asegurado un nicho en el mundillo literario. Lo que antes era un simple escenario para las andanzas de ciertas damas muy glamorosas como la Holly Golightly de «Desayuno en Tiffany's» (la novela de Truman Capote que protagonizó en cine Audrey Hepburn y una de las pioneras en retratar ambientes «fashion»), ahora se ha transformado en un elemento casi tan protagónico como los personajes de ficción.

Este subgénero que «explotó» a caballo del éxito de la serie «Sex and the City» (inspirada a su vez en la muy popular columna de Candace Bushnell en el New York Observer) se caracteriza por tener de protagonistas a profesionales exitosas y de gran atractivo físico, que disfrutan del sexo y de la buena vida sin ningún tipo de complejo, pero que lejos de emular a aquellas venerables pioneras de la liberación femenina que mandaron al demonio sus corsets, prefieren subirse a unos incomodísimos «Manolo Blahniks» (los zapatos más caros del mercado) para reforzar su charme y apuntalar su autoestima. El largo camino que han recorrido estas muchachas está minado por marcas de primera línea y diseñadores top. Dos novelas dan cuenta de esta fiebre fashion ubicándose en caras opuestas de la misma moneda.

La más conocida, «El diablo viste a la moda» -supuesta roman à clef de los tiempos en que su autora, Lauren Weisberger, fue asistente personal de la editora en jefe de Vogue Nueva York- narra las desventuras de Andy Sachs, una joven periodista que inicia su carrera en una afamada revista de moda dirigida por la temible y sádica Miranda Priestly.

La novela describe el largo vía crucis de la protagonista para estar a la altura de un puesto que la obligarla a ir vestida como una reina pero que tiene muy poco que ver con sus aspiraciones periodísticas. En el marco de esta historia de ambiciones y falsas apariencias, Andy y su entorno resultan demasiado pacatos y moralistas y lo único que desea el lector es ver más de cerca y por más tiempo a la malvada Miranda (al menos en la versión cinematográfica es posible disfrutar del histrionismo de Meryl Streep).

En la novela, en cambio, el personaje ocupa un lugar bastante secundario. Se habla mucho de ella pero su presencia siempre es distante, fugaz y está desdibujada por el odio que despierta en Andy.

En segundo lugar, «Las rubias de 5th Avenue» de Plum Sykes es una sátira liviana -aunque bastante más divertida- del mundo de la alta costura y la high society neoyorquina y, además, explota con gran astucia la tontera de sus protagonistas. Es como seguirle los pasos a Paris Hilton, sólo que aquí la narradora y heroína principal es inglesa, estudió en Oxford y -una vez más- trabaja en una revista de modas. De todas maneras se muestra tolerante y comprensiva con las excentricidades de sus amigas más ricas. Al fin y al cabo todas van detrás de lo mismo (el añorado príncipe azul) y lo obtienen.

El final es demasiado previsible y edulcorado pero entre medio abundan los viajes en jet privado, los paseos de compras y las infaltables escenas de sexo. Todo muy elegante y con algo de comedia disparatada, lo que hace más llevadero este manual de glamorosa banalidad.

Patricia Espinosa

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