La muestra está dedicada a la corte de mendigos que produjo la crisis, e invita a reflexionar sobre un abismo sociocultural cuyo fondo se adivina insondable. Sin embargo, el humor, la ironía y la parodia permiten hablar de una realidad que de modo frontal difícilmente se podría encarar. Lejos está la obra de cualquier pretensión moralizante o acusadora, aunque no deja de ser un patético testimonio. En otras palabras, no sólo se trata de que se dice sino de cómo se dice, para ser escuchado.
Así, con su estilo inconfundiblemente argentino, los personajes populares de
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