Poco a poco, entre las dos mu-jeres se va creando un vínculo y cierto proyecto de futuro va tomando forma, hasta que juntas son capaces de formar una especie de familia tímidamente iluminada por una cerril y confusa ternura.
La pieza de
Pero, la labor de las actrices valoriza el producto.
En cuanto a la puesta en escena, la permanente manipulación de las telas resulta fatigosa e innecesaria, ya que no agrega nada a la acción y es demasiado lóbrego el empleo de la luz.
El final aporta un bienvenido rayo de esperanza que merecía ser resaltado porque daría más potencia al cierre.