5 de junio 2003 - 00:00

"Martín Fierro": es muy difícil el arte de quedar bien con todos

Martín Fierro: es muy difícil el arte de quedar bien con todos
A ptra quiso quedar bien con todos, canales y artistas, pero no la dejaron: hubo figuras que se fueron ofendidas y otras que ni se hicieron ver. Mimó a «Canal 13» con la mayor cantidad de premios (16); dejó contento a «América», que obtuvo 11 estatuillas; halagó a «Telefé», al que le dieron el oro de «Los simuladores» pero le escatimaron premios y se quedó sólo con 7. Como no se puede estar en todo, no se preocuparon demasiado por «Canal 7» y «Canal 9» (un Martín Fierro para el primero y nada para el segundo).

Con la televisación, «América» marcó 34.7 puntos de rating promedio, dejando atrás a «Canal 13» (12.5) con la película «Sexto sentido» que programó adrede para competir con el premio, y el tercero fue «Telefé», que repitió por enésima vez «X-men» y consiguió escasos 6.5.

Del lado de los artistas, Aptra buscó dejar contenta a Susana Giménez, que no estaba en su mejor día, y trató de tentar a Marcelo Tinelli con excesivas nominaciones a «Tumberos». Sin embargo, éste no fue (como no lo hicieron el director de la serie Adrián Caetano y los previsibles Adrián Suar y Mario Pergolini).

Con todo, el Martín Fierro todavía sigue siendo un buen negocio: Aptra recaudó 55 mil pesos por derechos de televisación que le pagó América, una suma menor que pagó «La red» y «Radio-show» (de Marcelo Tinelli, cuando creía que ganaba el oro); 20 mil pesos de una marca de alfajores que regalaban a los invitados, y montos menores por lapiceras y vinos. Además, la publicidad en la revista de Aptra que se repartía. El resto de los servicios se consiguió a través de canjes, razón por la cual el Hilton destinó el segundo subsuelo para la fiesta y la prensa fue dispersada en tres grupos (verde, amarillo y rojo) para que no se acumulara en el pequeño espacio. Sin embargo, sobre el final, el amontonamiento de periodistas y cholulos devino en caos con gritos de «¡Sacaron un arma!» y derribo de pared incluídos.

•Oh, Susana

Susana Giménez había dicho en la semana que quería que la ubicaran en la mesa principal y pidió que la prensa ingresara junto con ella. Consiguió lo primero, pues hubo cambios de último momento y le asignaron la mesa doble cero junto a su amiga Teté Coustarot y su hija Mecha. Pero el segundo requisito le fue denegado. Y para colmo, vivió una escena insólita: cuando ingresó a las 22.15 por el hall trasero del Hilton, los movileros y cámarógrafos que disfrutaban de la lasagna no se percataron de su llegada. Caminó un buen trecho, inadvertida, hasta que un iluminado interrumpió su bocado y gritó «Llegó Susana» y se le abalanzaron. Sin embargo al entrar al salón no pudo disimular su enojo, no saludó a nadie, se sentó junto a Coustarot y le susurró «Ni me hables».

Enterados del altercado, en Aptra buscaron halagarla e improvisaron una mención grandilocuente por parte de
Andino («Vino aunque no estaba nominada, es un honor tenerla, todos nos hemos sentido muy cómodos en su living»). Cuando la cámara la enfocó, su esfuerzo por simular alegría fue inmenso. Hasta la llamaron a último momento para que entregara un premio. Cuando bajó del escenario, les advirtió a los cámarografos «No me tomen más porque me voy». A esa altura su humor no había mejorado.

•Oh, Marcelo

Cuando alguien le avisó a Marcelo Tinelli que no ganaría el oro por «Tumberos» decidió no asistir. En su entorno hablaban de un viaje al sur pero lo cierto es que prefirió no ver cómo ganaban «Los simuladores». De haber ido al Hilton, habría sufrido además cómo le ganaba Roberto Pettinato en el rubro conducción. Luego de que Nancy Duplaá se deshiciera en halagos hacia su marido Pablo Echarri, a quien le dedicó cinco minutos de piropos, pasó por el hall de prensa. Los noteros se arrojaron sobre la embarazada pero -como en las novelas- fue rescatada por su marido, que se escabulló con ella por la cocina. En cambio, cuando Echarri tuvo que posar para las revistas y le pedían que riera, fue sincero: «Si no gané nada».

Luego llegó al set de fotos el galán
Facundo Arana, previo abrazo forzado con Echarri ante las cámaras, como si no se hubieran visto durante la cena. Ambos compartieron a Nancy Duplaá el año pasado: uno en la vida real y el otro en la ficción. Y el derroche de amor siguió con Celeste Cid, que también se abrazó con Arana, y tanta efusión tuvo su punto culminante con la parejita de la noche, Mariano Martinez-Marcela Klosterboer. Aunque hicieron algo más que abrazarse, sin pudor, ante los comensales.

•Toilettes
 
Por el baño de mujeres pasaron casi todas las figuras femeninas, pero también hubo algunas sorpresas: entró
Mariana Aria (hubo un entusiasta que calificó al travesti, por lo bajo, «la Susana Giménez en morocha»), la «Cacho» («Drag queen» que baila en discos y que asistió a la ceremonia caracterizada como la «Kachorra» de Natalia Oreiro, peluca roja, top verde y pollerita) y Ronnie Arias, el notero que trabaja con Juan Castro, quien a su vez fue una sola vez al baño (de hombres en este caso) por su breve permanencia en la cena: cuando no ganó el premio a la labor periodística se retiró ofendido con su troupe a cuestas.

También se encontraron en el toilette
Andrea Frigerio y Claudia Fontán, que comentaban que la mayoría asiste a esa fiesta «fría» a tomar champagne y lucir el vestido.

La nota de la noche la dio
Guillermina Valdés, modelo y esposa de Sebastián Ortega, quien lucía un vestido de red negro con visible tanga, en contraste con su marido, que con onda despojada llevaba un pantalón tipo jogging y remera.

Jorge Lanata
se mostró más simpático que en años, quizá porque tenía garantizado el triunfo, pues dicen en su entorno que se aseguró que ganaría antes de aceptar la invitación de Aptra.

Además, tuvo el expreso pedido de «América», que lo cuenta entre sus figuras, y querían que presentara el bloque de actualidad que se mostró.

Tanta bondad se expandió hasta sus «ex amigos»
Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenembaum con quienes se reconcilió, abrazó y hasta le dedicaron el premio de «Periodistas». Luego de mencionar a Santa Fe en el podio habló con los noteros de «Intrusos» y le mandó un besito a Carmen Barbieri. La versatilidad es cada vez más importante en un medio que se achica.

Claudio Villarruel
parecía el doble de Figuretti, se paseaba con «Los simuladores» como si fueran sus pichones y hasta se animó a acaparar el micrófono durante el oro para vociferar el obligado mensaje institucional: «Gracias a Telefé». Como no pudo mostrarse este año junto a los pesos pesados Marcelo Tinelli y Susana Giménez (no se hablaron), se acopló a la barra de simuladores cuando pudo, pues estaba sentado con la cúpula gerencial del canal.

Ante la ausencia de consignas (estilo «Aguante la ficción» hace dos años o el boicot a dueños de medios) algunos forzaron el tema Santa Fe. Cómo será la apatía que lo más fuerte lo aportó
Damián Szifrón con su queja porque no había ganado el premio a la dirección de «Los simuadores», mientras su serie sí se había impuesto en los rubros unitario y guión, y más tarde ganó el oro. Las ausencias más notorias, desde luego, fueron las de «Radio 10» y «Canal 9». Quizá el año próximo, los prenseros que forman Aptra los compensen.

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