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25 de mayo 2006 - 00:00

Mercedes Sosa, cuanto más despojada, mejor

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El gran ícono de la canción popular argentina llenó de público dos Gran Rex, y el escenario de invitados; su estupenda voz lució en todo su esplendor cuando cantó sólo acompañada por guitarras y violín.
Mercedes Sosa (voz). Con P. Spatocco (teclados), J. Giuliano (guitarra), R. Lobo (percusión) y C. Genoni (bajo). Invitados; Ch. Spasiuk (acordeón), A. Rojo, E. Falú, Ch. Farías Gómez (voz, guitarras), F. Guevara (percusión), J. Casalla (violín) y otros (Teatro Gran Rex; 23 y 24 de mayo.)

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El talento de Mercedes Sosa la ha convertido en símbolo de la voz nacional y el alto el piso desde el que parte frente a cualquier compromiso la hace doblemente admirable. Estos nuevos conciertos en el teatro Gran Rex, en dos funciones a sala llena, que cierran un círculo de retorno a los escenarios masivos a partir de aquella memorable actuación en el encuentro «Músicas de Provincia» en noviembre pasado, no han sido la excepción en su fecunda historia artística.

Esta vez, y para regocijo de quienes conocen al detalle su carrera, el objetivo central era presentar el nuevo álbum, «Corazón libre», un trabajo pensado para la voz y la guitarra. Por eso, Mercedes Sosa interpretó todos los temas del disco. Como en la grabación, fueron muchos también los cantores y músicos invitados que subieron al escenario del Gran Rex: el Chango Spasiuk, el Chango Farías Gómez, Facundo Guevara, Javier Casalla, Coqui Sosa, Eduardo Falú, Norberto Córdoba, Alberto Rojo, Pocho Sosa, Walter Ríos, Rafael Amor. Pero, felizmente, fueron varios los momentos en que Mercedes se quedó a solas con las guitarras -apenas respaldadas por la percusión o el violín- para que su voz luciera en un inigualable primer plano.

Sin el despliegue escénico de otras épocas -aunque sigue permitiéndose jugar con ese límite en los finales-, pero plenamente recuperada en sus demás virtudes interpretativas, Mercedes Sosa sigue sin encontrar parangón en nuestro país. Y si bien alcanza su mejor expresión en las zambas y las chacareras, puede permitirse atravesar géneros -coqueteando con el tango o con las baladas rockeras- y seguir siendo el referente por excelencia de la música argentina en todo el mundo.

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