El director del Festival de Mar del Plata en
Cannes, donde, según dijo, obtuvo «mejoras» para esa muestra.
Cannes - Con su conocida amabilidad y su calmo acento jujeño-británico, el director del Festival de Mar del Plata, Miguel Pereira, recibe en el stand argentino en el Festival de Cannes a los personajes más estrafalarios del mundillo del cine: sin contar algunos coterráneos, por allí pasan, para estrecharle la mano, intercambiar algunas palabras o anticipar algunos compromisos, los directores y programadores de los festivales más importantes hasta los menos difundidos, como los del festival de Nueva Dehli, con quienes terminaba de hablar cuando recibe a este diario.
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«Al día de hoy», comenta «en el mundo existen más de 700 festivales de cine acreditados ante la FIAP, que es el organismo internacional que regula la actividad. Es decir, que festivales no oficializados hay muchísimos más todavía. En los últimos tiempos hubo una verdadera expansión, lo cual por un lado es bueno, ya que se alienta la producción de cine desde el momento en que muchos festivales también otorgan premios en metálico, destinados a hacer películas, pero por otro plantea inevitablemente problemas de programaciones superpuestas, fechas, piratería, en fin».
Periodista: ¿Y qué tareas vino a cumplir en este Cannes?
Miguel Pereira: Justamente, empezar a resolver este problema y, a la vez, buscar mejoras para Mar del Plata. Hoy acabo de terminar una reunión convocada por la FIAP, que dispuso la creación de un comité internacional que se encargue de lidiar con estos obstáculos. Fuimos llamados los directores de ocho festivales: Cannes, Venecia, Karlovy Vary, el American Film Institute de los EE.UU., Kiev, Montreal, Tessalonika y Mar del Plata. La conformación del comité fue determinado por la FIAP, y será renovable cada dos años.
P.: ¿Y a qué conclusiones llegaron?
M.P.: Se realizaron tres pedidos. En primer lugar, un código de conducta que será común a todos los festivales acreditados; en segundo término, una serie de regulaciones de tipo operativo, y por último una miscelánea que, entre otras cosas, mejorará a Mar del Plata.
P.: ¿En qué consiste?
M.P.: Por ejemplo, Sidney y Tessalonika pidieron tener carácter competitivo, y nosotros solicitamos, y nos fue otorgada, la creación de una nueva sección competitiva, con premio en efectivo, que estará conformada únicamente por películas latinoamericanas. Eso era algo impostergable.
P.: ¿Por qué?
M.P.: Desde el momento en que Mar del Plata fijó como su objetivo primordial el foco y el aliento para el cine de la región, una sección de esta naturaleza era vital. Por ejemplo, no tenía sentido «intensificar» la presencia de películas latinoamericanas en la sección oficial, porque eso hubiera sido arbitrario ante el resto del mundo. Con la creación de esta nueva sección, que debutará ya el año próximo, el problema queda solucionado.
P.: ¿Se terminaron de limar los roces entre el festival y la ciudad de Mar del Plata? A mediados del año pasado usted mismo hizo público el malestar que existía, y la posibilidad de que el festival se mudara de ciudad.
M.P.: Eso ya no es así, y también lo dije en mi discurso de cierre este año. La participación de Mar del Plata en el último festival fue sólida. El entendimiento de la necesidad de ayudar al festival quedó demostrado. De hecho, el intendente Katz de Mar del Plata nos está acompañando aquí en Cannes.
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