En la línea de «Art», pero sin su vuelo ni su aceitada estructura dramática, «Baraka»
entretiene sobre todo por las actuaciones de Arana, Grandinetti, Marrale y Leyrado.
«Baraka» de M.Goos. Dir.: J.Daulte. Int.: H.Arana, D. Grandinetti, J.Leyrado, J.Marrale y P.Kohan. Esc.: A. Leloutre. Ilum.: G.Córdova. (Teatro «Metropolitan 2»)
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¿Qué pueden tener en común un abogado cocainómano, un homosexual aficionado al arte, un político ambicioso y egocéntricoy un director de teatro muy creativo pero también algo perverso? Aunque se supone que fueron inseparables en su juventud, pronto se verá que el vínculo que intentan reflotar es apenas un patético remedo de su antigua camaradería.
La acción se desarrolla en casa de Pedro, un historiador de arte que desde hace 22 años trabaja en una dependencia pública, lo que le ha permitido apropiarse (con el consentimiento de su jefe) de ocho pinturas que por su escaso valor habían quedado abandonadas en un depósito. Con el tiempo estos cuadros empiezan a cotizarse muy alto y, de un día para otro, Pedro se ve amenazado por una demanda millonaria que terminará poniendo a prueba la fidelidad de sus amigos.
Esta obra de la holandesa María Goos (dramaturga y guionista televisiva de gran éxito) intenta definir los límites de la amistad entre hombres partiendo de sus aspectos más conflictivos. Algo similar a lo que planteó Yasmina Reza en «Art», sólo que en esta pieza de Goos importan más los hechos que las ideas. Sus diálogos no tiene el mismo vuelo intelectual de los de Reza y tampoco logra emular su aceitada estructura dramática.
Aún así el público festeja los chistes picarescos y la evidente malicia de estos cuatro personajes que se debaten entre la amistad y la traición. También disfruta de sus discusiones a calzón quitado y sufre ante sus conductas cada vez más destructivas. Pero una vez que se produce el temido desenlace ya no quedan enigmas a resolver, ni espacio para la especulación.
«Baraka» está pensada para el lucimiento de sus cuatro protagonistas (el único papel femenino corresponde a una prostituta de breve y contundente participación). Darío Grandinetti da vida a un homosexual, culto e hipersensible, sin necesidad de subrayar ningún rasgo en particular, y sin embargo su cuerpo lo dice todo. Jorge Marrale (el abogado con problemas de adicción) divierte en sus momentos de euforia y asusta cuando su personaje pierde contacto con la realidad.
Juan Leyrado, como el ambicioso candidatoa Ministro del Exterior y Hugo Arana (en el rol de director vanguardista que abusa de las mujeres) resuelven con oficio dos roles quizás más convencionales aunque no menos conflictivos.
La iluminación de Gonzalo Córdova -casi cinematográfica en los tramos finales- y el multifuncional loft, diseñado por Alicia Leloutre, le aportan un sugestivo marco a esta comedia dramática.
Pese a que su trama se diversifica en demasiadas historias y anécdotas secundarias, el director Javier Daulte consiguió que ese espacio de intimidad masculina que propone «Baraka» gane en potencia y complejidad al intensificar el contacto físico entre sus protagonistas.
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