Britney Spears está harta del arreglo judicial que ha controlado su vida durante 13 años, pero deberá ser paciente antes de encontrar la libertad. Expertos legales dijeron ayer que salir de una tutela asignada por un tribunal es más fácil de decir que de hacer. Spears, de 39 años, tendrá que convencer al juez de que es capaz de administrar sus asuntos personales y bienes por un valor cercano a los 60 millones de dólares, según documentos judiciales. “Una vez que una persona está bajo tutela es difícil salir de ella porque la corte no quiere eliminar esas protecciones solo para que se aprovechen de la persona bajo custodia”, dijo el abogado de familia, Christopher Melcher. “Tendrán que demostrar que ya no es necesario”, agregó.
Spears describió anteayer esa tutela como abusiva, estúpida, vergonzosa y desmoralizadora. La cantante de “Piece of Me” rogó que se termine el acuerdo sin tener que someterse a más pruebas psicológicas. “No quiero ser evaluada, estar sentada en una habitación cuatro horas al día como hicieron antes conmigo”, dijo. “Si puedo trabajar y proveer dinero y trabajar por mí misma y pagarle a otras personas, no tiene sentido”, agregó. La tutela comenzó en 2008 cuando Spears sufrió un colapso de salud mental. La naturaleza de su enfermedad nunca fue revelada. Un año después, regresó a la música, lanzó nuevos álbumes y actuó en vivo durante 10 años hasta fines de 2018. La jueza Brenda Penny elogió a Spears por su valentía al hablar, pero dijo que la cantante necesita presentar una petición a la corte solicitando la terminación de la tutela antes de que se puedan dar nuevos pasos. No se han fijado nuevas fechas.
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