Con esta movida, obviamente, todos pierden. El gobierno deberá soportar las críticas y presiones de melómanos y abonados. Ayer mismo circularon muchos correos electrónicos donde se acusó a la Secretaría de Cultura de haberse mostrado débil e incapaz para manejar el Colón, críticas extensivas a su transitoria y débil dirección colegiada.
Desde el lado gremial, el malestar también cunde: ayer al mediodía el sindicato ATE (del que depende el personal artístico) celebró una asamblea al mediodía para estudiar los pasos a seguir.
Ayer en el teatro sólo trabajaron los administrativos, pero el Pasaje de los Carruajes estuvo cerrado y hasta estuvieron suspendidas las visitas guiadas. Como siempre, hay numerosas versiones y rumores que tratan de hallar segundos propósitos en esta medida.
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