Aun con sus técnicas contemporáneas de animación, «Valiant» parece más un film de propaganda bélica británica, y si bien entretiene, sus referencias históricas son difíciles de asimilar por los chicos.
«Valiant» (id., Gran Bretaña, 2005; dobl. al español). Dir.: G. Marshall. G.: G. Marshall, J. Katz, G. Webster. Animación.
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Por una extraña coincidencia colombófila, esta semana coinciden dos películas con palomas de guerra en su reparto. En «Los productores» son palomas nazis, que hasta alzan el brazo derecho; en «Valiant», además de ser protagonistas, pertenecen al bando correcto: este film de animación, presuntamente destinado a los más chicos, es un homenaje inglés a todas aquellas aves que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial como mensajeras de los Aliados.
Lo de «presuntamente destinado a los más chicos» tiene menos que ver con la violencia intrínseca del argumento y algunas de sus escenas como con la abundancia de referencias históricas, incluyendo la música popular de la época que, si bien no es requisito imprescindible para disfrutar del film, al menos es importante que no sean del todo ignoradas, porque en ese caso sólo se asistiría a un pasatiempo de pichoncitos tirando bombas. En cuanto a algunas de sus referencias, el forzoso doblaje al español también cumple su parte, cuando se escucha a un palomo tararear en mexicano aquello de «las blancas colinas de Dover».
A diferencia de lo que podría haber sido un film similar hecho hoy por Hollywood, «Valiant», aun con sus técnicas contemporáneas de animación, continúa pareciendo un film de propaganda bélica de la época en que transcurre su argumento. Esto es: es mordaz y fantasiosa, pero muy británicamente seria (o, en todo caso, su humor es tan inglés que cuesta discernirlo).
El protagonista, llamado justamente Valiant, es como el Chicken Little de Oxford. Nadie da ni media libra por él cuando quiere enrolarse en el Royal Carrier Pigeon Service, salvo el espectador, que sabe que su destino será indiscutiblemente heroico. Su mejor amigo es un palomo mayor y algo hipposo que vive en Picadilly Circus y que no quiere saber nada con altruismos ni alistamientos, pero que a la manera de «Hair» también termina en el frente. La misión de ambos será infiltrarse en el bunker de Von Talon, el Hitler de la película, sorteando el poder de los halcones nazis y transportando mensajes estratégicos para los Aliados.
La galería de personajes también integra a un ratoncito gordinflón y petardista que, de tan atareado en el combate, no le queda ni tiempo de canturrear a Cole Porter, y a una ratona «vamp» llamada... Charles De Girl, que vuelve a hacer imprescindible hablarles a los más chicos de cierto general francés. M.Z.
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