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Las salas de cine de Manhattan abrieron temprano para recibir a la gente ansiosa de ver un film que es centro de atención desde mucho antes de su estreno en 2.800 cines de todo el país.
Grupos judíos y de otras religiones prometieron protestar más tarde. Miembros de las organizaciones Amcha y Coalition for Jewish Concerns preveían presentarse a un teatro de Nueva York con uniformes de campos de concentración, para comparar el retrato de los judíos del film con el Holocausto nazi.
El vicepresidente de Amcha, el rabino
En cuanto a las críticas, «The New York Times» dijo que la película era mitad
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