Javier «Cardenal» Domínguez,
solista invitado, sigue la línea popular
de "Los cosos de al lao".
Actuación de Los cosos de al lao. Integrado por Rodolfo Mayo (violín), Gustavo Paglia (bandoneón), Adrián De Felipi (contrabajo) y Fabián Adell (piano). Con Javier «Cardenal» Domínguez (canto) y Paula Fontán-Gabriel Casalli (baile). (Pigmalión; 26 de julio.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El grupo se formó en 1996 y se bautizó con el nombre de un tango de Marcos Larrosa y José Canet dirigido a los sectores más populares. Y esa impronta de lo popular, del lenguaje directo, del tango sin grandes intermediaciones, ha marcado desde entonces el estilo de este conjunto. A partir de ese lenguaje, con una formación de cuarteto típico -violín, bandoneón, piano y contrabajo-, con un repertorio que presenta algunos temas propios pero fundamentalmente clásicos de los '40 y '50 y unas cuantas piezas de Astor Piazzolla, han ido haciéndose un espacio en la escena local.
Han grabado discos -aquí y en el exterior-, y han tocado en montones de escenarios porteños y del interior; y han salido también varias veces del país para actuar en América Latina, Europa, Africa y Japón. Como parte de una renovación que está planteando Pigmalión -un local que está entre los más nuevos, dedicado íntegramente al tango-, Los cosos de al lao se han integrado a su programación; en este caso con un cantor invitado con que el ya han trabajado anteriormente. La estructura de su espectáculo es sencilla. Dos partes, muchos temas instrumentales, cuatro entradas del cantante y tres participaciones de una pareja de baile. Tampoco hay -salvo un par de títulos de Fabián Adell y Gustavo Paglia, ambos integrantes del cuarteto- grandes sorpresas en el repertorio, que incluye a Piazzolla con varios temas y clásicos como «Ventarrón» o «La yumba».
En todo caso, lo interesante de Los cosos de al lao está en su manera «rea» de llegar al tango, aún cuando encaran piezas como «Verano porteño» o «Libertango», en esa manera directa de llegar a la audiencia, en el apego a una tradición que sigue teniendo vigencia en el concierto en vivo. De todos modos, logran muy buenos momentos con interpretaciones más sutiles, en la «Muerte del ángel» y «La soledad».
En la misma línea arrabalera, Javier «Cardenal» Domínguez, encuentra su mejor expresión en los títulos más descarnados, como «El cantor de Buenos Aires», «Qué me van a hablar de amor», «María» o, justamente, «Los cosos de al lao». La pareja de Paula Fontán y Gabriel Casalli, con sus pocas intervenciones y con un estilo de baile bien pegado al piso, completa el elenco de un espectáculo que vale la pena buscar en la cartelera porteña.
Dejá tu comentario